'Vamos a ir tras de ti'

Ciudad de México /
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Ésta no es la historia de una frase que no se debió haber escrito nunca. Es un delito. Está tipificado en nuestros códigos penales.

La amenaza de un servidor público a un periodista no es un exabrupto. Es un agravante que persigue la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión.

Ojo: no es algo que se arregle ofreciendo disculpas. Es algo que se tiene que castigar. Punto.

No es posible que en un país justo y libre como el nuestro una persona, sea senadora, maestra, afanadora, artista o ejecutiva, amenace públicamente a un periodista y no pase nada.

¡Ya basta! Debe haber un castigo ejemplar para Luis Fernando Salazar, senador de Morena, por publicar lo que publicó.

Me da mucha pena, pero no basta con que nuestra presidenta no esté de acuerdo. Eso no es impartición de la justicia. Es una opinión.

¿Cuál es la historia? El 7 de septiembre, Enrique Acevedo presentó un reportaje que señala que la senadora Julieta Ramírez, aspirante a la gubernatura de Baja California, busca un acuerdo con el Departamento de Justicia de Estados Unidos por una investigación por asociación delictuosa. Ella negó todo.

Un día después, el senador de Morena Luis Fernando Salazar amenazó a Acevedo en X: “vamos a ir tras de ti por vulgar mentiroso”.

Tras la condena de Artículo 19, Salazar borró el mensaje y se disculpó alegando que no quería amenazar sino anunciar que iba a tomar medidas legales.

El 12 de septiembre, la presidenta Sheinbaum condenó la amenaza.

Nadie, como los senadores, está más en contacto con las leyes. Nadie. Ellos, por definición, las crean, las discuten, las aprueban.

Un senador que viola la ley no merece ser senador. ¿Qué está haciendo el Senado de la República alrededor de esta historia? ¿Nada?

¿Dónde está la Comisión de Ética? ¿Dónde está la Mesa Directiva? Nuestro Senado tiene un Código de Ética que prohíbe eso: intimidar.

¿Alguien espera que creamos en esta legislatura después de este escándalo? ¿Todos los senadores de México están de acuerdo? ¿De acuerdo o coludidos?

¿La Cámara de Senadores supone que no habrá consecuencias?

Si yo, como periodista, me encargara de cubrir el Senado, ya no me volvería a parar por ahí por la más mínima congruencia.

Amor con amor se paga, ¿no? ¡Perfecto! Si esa persona insensible, violenta y capaz de amenazar a un colega hizo lo que hizo, yo tendría que carecer de la más elemental dignidad para volver a pararme ahí.

No es un tema de vocación periodística. Es un tema de respeto. Esto no se puede permitir. Somos familia. Somos gremio.

Y los primeros que tendrían que poner el ejemplo son los periodistas de izquierda. Los primeros que tendrían que condenar esta historia de terror son los medios públicos.

¿Por qué? Porque si no lo hacen estarán encubriendo a un autor del delito de amenazas. Porque si no lo hacen, todo eso que se la han pasado diciendo para argumentar sus análisis, perderá sentido.

Ya nadie volverá a creer en lo del cerco informativo. Ya nadie volverá a creer en sus listas. Ya nadie volverá a creer en lo de los bots.

Luis Fernando Salazar no es un bot. A él no le paga “el tío Richy”. Es una persona de carne y hueso. Cobra de nuestros impuestos. Es el Estado mexicano diciéndole a un periodista: “vamos a ir tras de ti”. ¿Lo van a permitir?

Por más bien o por más mal que les caiga Enrique Acevedo por ser su competencia mediática, por pertenecer a un medio privado, por trabajar en Televisa o por la cada vez más estúpida guerra ideológica, no se puede defender a un amenazador. ¡No!

Y el que calla, otorga. Por tanto, se tienen que pronunciar. ¿Van a tener el descaro de ponerse del lado de un personaje que hizo eso nomás por llevarle la contraria a un colega de “enfrente”?

¿Van a cometer el error de tratar de desacreditar a Acevedo con argumentos como el del “chayote plus”?

No, señoras. No, señores. Eso sería deflexión. Dejemos de desviar las conversaciones. Aquí hay una amenaza. O se castiga o se castiga.

Si no se hace, se estarán mandando los peores mensajes. De entrada, que Morena es tierra de nadie. Un partido sucio y sin rumbo donde cada quién tiene su propia narrativa.

De salida, que ser periodista en México significa estar en riesgo permanente no sólo por las amenazas del crimen organizado. ¡Por las amenazas de nuestros mismísimos representantes!

Y en medio, que cuidadito y te atrevas a investigar, a publicar, a criticar porque o te amenazan o te demandan.

Imagínese: si esto le pasa al conductor del noticiario más importante de toda la televisión abierta nacional, ¿qué podemos esperar que nos pase a nosotros, simples mortales? ¿Qué?


  • Álvaro Cueva
  • alvaromilenio5@gmail.com
  • Es el crítico de televisión más respetado de México. Habita en el multiverso de la comunicación donde escribe, conduce, entrevista, da clases y conferencias desde 1987. publica de lunes a viernes su columna El pozo de los deseos reprimidos.
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