El proceso electoral en el Edomex inició formalmente hace apenas ocho días, pero el descaro político lleva meses adueñándose de las calles. Las carreteras y avenidas mexiquenses son un grotesco catálogo de espectaculares, bardas, además de camiones de transporte público que exhiben rostros sonrientes de aspirantes que dinamitaron los tiempos legales. La clase partidista decidió que la ley electoral es solo un florero en la mesa; con un cinismo alarmante, el Partido Verde Ecologista (PVEM) encabeza el atropello mediático inundando el territorio con su marca, escoltado por actores de Morena y Movimiento Ciudadano que simulan "informes de actividades" o "posicionamientos" para burlar la equidad de la contienda.
Esta desobediencia ya es un expediente formal de la autoridad electoral. A sólo una semana del arranque formal del proceso, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) y el Tribunal Electoral (TEEM) acumulan al menos un centenar de quejas y denuncias formales, dirigidas a sancionar actos anticipados de campaña, promoción personalizada y uso indebido de recursos públicos. Que los tribunales y el órgano electoral ya se encuentren desahogando una avalancha de expedientes sancionadores, refleja la magnitud del descontrol y confirma que los partidos arrancaron la contienda violando las reglas del juego de manera premeditada.
Lo más indignante de este despliegue es la abierta abdicación de sus responsabilidades actuales. Quienes hoy abarrotan el paisaje urbano ocupan cargos de alta responsabilidad como diputados locales, federales o presidentes municipales. Mientras los municipios mexiquenses se ahogan en crisis cotidianas de inseguridad, desabasto de agua, vialidades destrozadas y deficiencia en servicios públicos, sus autoridades prefieren desviar atención, tiempo y capacidad institucional para pavimentar su próximo "hueso" político. La atención que debe dedicarse íntegramente a gobernar y servir a la ciudadanía es sacrificada en el altar de la ambición personal.
Mientras tanto, en medio de esa vorágine de apetito por el poder, en Toluca, la carrera por la alcaldía perfila un escenario saturado, donde las legítimas aspiraciones de los actores políticos caminan sobre la delgada línea que separa la promoción personal del compromiso institucional. Por un lado, la constante presencia mediática de legisladores como Gerardo Pliego Santana de Morena y Ruth Salinas de Movimiento Ciudadano, eclipsan sus actividades legislativas debido al proselitismo anticipado. Por otro lado, el intento de posicionamiento del priista Braulio Álvarez Jasso refleja la reticencia de los partidos a renovar liderazgos, mientras que la previsible búsqueda de reelección del actual edil, Ricardo Moreno Bastida, podría colocar a la administración municipal en el centro del ojo público, donde cada obra y decisión de gobierno corre el riesgo de ser evaluada bajo un sesgo estrictamente electoral.
Rastreando
La simulación y el maquillaje político de nuevo. Con motivo de la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum al Parque Bicentenario de Toluca para rendir su informe de gobierno, las autoridades estatales de Movilidad desplegaron un operativo de bacheo "exprés" sobre el deteriorado Paseo Tollocan, la arteria más emblemática e importante del Valle de Toluca. Una medida improvisada que buscó únicamente tapar la vergüenza de una infraestructura abandonada mucho antes del paso de la comitiva presidencial.
Este "mantenimiento al vapor" es una bofetada para miles automovilistas que padecen la desidia año tras año. Sin la compactación ni el material adecuado, la pésima calidad de estos parches apresurados garantiza que, con las lluvias o el tráfico pesado de los próximos días, los boquetes no sólo reaparezcan, sino que vuelvan multiplicados y en peor estado...