Si su padre es un duque o un marqués, pues ya está, ni se preocupe. También si usted es barón o baronesa. La otra forma de obtenerlo es lograr que al primer ministro le parezca una buena idea, que él se lo proponga a la reina y que después de una audiencia, la reina decida que le quiere conceder el título y ¡listo! Sin embargo, en México el camino es más tortuoso, depende de cómo nos caiga al estómago el agravio, la ofensa o el equívoco que usted cometa. De ahí, será nuestro tribunal moral y su juicio incuestionable quien decida si usted puede convertirse en la anticelebridad del momento. Solo entonces se le otorgará la doble cruz del deshonor que asemeja el # y se le concederá el título de #Lady o #Lord.
El fenómeno de los lords y las ladies surge en México en 2011 con las #LadiesDePolanco que abofetearon a un policía mientras le gritaban “pinche asalariado de mierda”. La prepotencia y el clasismo fueron castigados con el ingenio, el eufemismo y el sarcasmo mexicano al nombrarlas ladies. La fecha coincide con el año en que Twitter triplica su número de usuarios superando los 4 millones. La plataforma alcanzó una masa crítica más sonora y resonante, es decir, a la red social le salieron dientes con filo suficiente para acabar con la reputación y el futuro de cualquiera.
Después de las de Polanco siguieron el de las Lomas, la de los chiles, la de los 100 pesos, la de los celos, el del Ferrari, la de la toalla, el del Audi, la de Coca Cola, el del Rolls Royce, la del bat y más de 200 personajes que se sumaron al catálogo de la pixelada aristocracia mexicana.
Durante estos años los lords y las ladies han significado un recurso de denuncia, un código nacional para traducir un complejo sistema de castas y privilegios huecos y un divertimento popular. Así, hasta la semana pasada en que se le agregó una capa ideológica al fenómeno y nuestra nobleza digital se dividió.
Todo empezó el 15 de septiembre cuando la piloto de Interjet escribió: “Debería caer una bomba en el zócalo… nos haría un favor a todos”. Twitter y sus ahora 10.5 millones de usuarios estallaron. Nuestro tribunal siempre tan unido en las nominaciones de la deshonra se quebró. “La derecha está furiosa”, decía un reconocido intelectual mexicano. “¿Furiosa?, furiosos estamos por la misoginia de su delegado del ISSSTE en Michoacán: #LordNalguita”. ¿Eso dijo?, bueno ya pedirá perdón, pero #LadyTerrorista y su amiga #LadyFrancotiradora son imperdonables. ¿Por qué una es imperdonable y el otro no? “¡Genocidio, terrorismo!”. “¿Genocidio?, ¡por Dios!” “Qué tal si tiro una bomba en Televisa”. “¿Qué tiene que ver Televisa?” “Por eso, que le corten la cabeza a #LadyBomba”. ¡Toma esto #LordSeRepelen ! ¡Y tú… esto y esto también #LadyTribuna! Esperemos dice el Presidente “son muy fuertes e irracionales estas expresiones”. ¿Cuáles, las de #LadyInterjet o las del Director del INEHRM que dijo que los asesinos del empresario Eugenio Garza Sada eran unos “valientes”? ¿Eso dijo? #LordAsesinos. Y las cabezas rodaron. Una para un lado y la otra, pues para el otro.
Curiosa dinastía la mexicana que a punta de títulos de nobleza nos insultamos. Usted solo piense que en la batalla entre #LadyFifí y #LordChairo lo único que usted nunca debe perder es la cabeza.
@olabuenaga