Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
  • Verdad barata

    Bastará con anunciar: “Esta es la versión del Gobierno”. La frase servirá como fuente, aval y seguro contra accidentes. No exige investigar, contrastar ni documentar. Esta será una verdad más barata.
  • Y a todo esto, ¿qué dice México?

    Más allá de que Daniel Ortega confesara que Nicaragua es una dictadura, lo verdaderamente revelador fue que decidiera decirlo en voz alta. ¿Por qué lo hizo? Porque no le importa...
  • Diarrea explosiva

    Lo que se ha visto con mayor frecuencia, sobre todo entre nuestros políticos, han sido descargas retóricas, evacuación de responsabilidades, verborrea, argumentos acuosos...
  • ¿Quién mintió?

    ¿Qué ocurre cuando una pregunta pesa más que una respuesta? Empezar un texto o una conversación con una pregunta es un acto de poder.
  • Regreso al pasado

    La democracia es, justamente, el derecho institucionalizado a arrepentirse: cambiar de gobierno, corregir el rumbo, el derecho a volver a lo que funcionaba.
  • No pasa nada

    Parto de esta frase mínima para hacernos una pregunta más grande: ¿cuánto tiempo tardamos en acostumbrarnos a una mentira? No digo en creerla. Eso sería más fácil.
  • Lenguaje cifrado

    Dicho con un tono paternal, casi cantado, para provocar en quien escucha una especie de agradecimiento por la explicación, acompañada de un suspiro: le dimos 800 millones de pesos a la CNTE y con eso se fueron
  • ¿Y usted a quién le va?

    La neutralidad es una de las grandes vanidades de la inteligencia. Uno cree que puede mirar el mundo desde arriba, sin involucrarse, sin permitir ser tocado por una emoción.
  • Locura mundialista

    Esto es una locura. No es que antes no lo fuera. Es que desde hace un mes todo se desborda. Ese es el resultado de patear el balón: el Mundial durante ocho años antes de empezar a hacer las remodelaciones necesarias