El Círculo Rojo está vivo

Ciudad de México /

El Círculo Rojo ha muerto. El Círculo Rojo ya no existe. Esa fue la noticia con la que nos amanecimos una de estas mañaneras. Y aunque usted no esté familiarizado con el término, detengo la escritura para hacerle una aclaración que le tranquilice el resto de la lectura: el dicho del Presidente no es verdad. ¿Se tranquilizó o ver escrita una vez más esta frase lo puso más nervioso?

La enigmática figura del Círculo Rojo hace referencia tanto a las enseñanzas budistas, como a las hermenéuticas, pero empieza a construirse como teoría en comunicación a partir de 2001, cuando el entonces presidente Vicente Fox respondió a Gutiérrez Vivó en una entrevista radiofónica que había dos tipos de audiencias: el Círculo Rojo y el Círculo Verde. El primero conformado por medios de comunicación, expertos, líderes de opinión e intelectuales, círculo con el que sería muy difícil quedar bien y, el segundo, constituido por el grueso de la población, la gente “normal” (¿el pueblo?), con el que sí lo lograría.

La teoría es simple y gráfica. Rojo y Verde, como el simbolismo de un semáforo: lo que no es tan fácil que pase y lo que fluye sin problema. Con esta lógica, hay audiencias más críticas, más racionales, que argumentan y basan sus decisiones en la confrontación de fuentes y, por el contrario, existen otras que son más emotivas, no están interesadas en confrontar o revisar información, eligen una voz y la siguen. Rojo y Verde son las audiencias, pero también los temas y las coyunturas, una especie de semáforo que regula el flujo de la opinión pública.

Ahora bien, ¿por qué dice el Presidente que ya no hay Círculo Rojo? ¿en dónde se equivoca y en dónde acierta? Mucho se habla de las cualidades para comunicar del Presidente y he aquí el principal detonador de ese logro: administrar el semáforo de comunicación.

La clave radica en tomar el Círculo Rojo y hacer una traducción instantánea a lenguaje, temática y narrativa de Círculo Verde. No solo decir que uno es mentira y otro verdad, eso sería burdo y poco conectivo con el Círculo Verde. Estriba en cambiar el tema y la narrativa: cambiar la conversación. En lugar de analizar qué temas y con qué argumentos la mayoría de la prensa escrita cuestiona su gestión, el Presidente contabiliza los que están en contra y a favor, para hacer una “demostración cuantitativa” de los corruptos y enemigos, y así obtener el porcentaje de intereses oscuros que aún prevalecen. Cuestionamientos rojos traducidos a moralizaciones verdes. Peras y manzanas o, mejor aún: manzanas rojas convertidas en verdes peras. Todo bajo la premisa fundamental de que nadie “bueno” puede cuestionar a este gobierno o, lo que es lo mismo, una “dictadura blanda”.

Justo eso mismo pasará este jueves. Si la Suprema Corte de Justicia decide que la consulta sobre el juicio a los ex presidentes es un “concierto de inconstitucionalidades” como señala el proyecto de sentencia del ministro Luis María Aguilar, se incitará al Círculo Verde a un linchamiento contra el ministro que, por algún oscuro interés, “no escucha a la gente”, debe ser “malo”, corrupto y vivir en una casa de campaña en el Zócalo.

Lo cierto es que el Círculo Rojo siempre ha existido, lo bueno de darle la espalda o decretarlo muerto, es que eso le da más vida.

@olabuenaga

  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
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