A ver… te voy a explicar. Así dicho, como si una fuera una idiota perdida. A ver… sonriendo y alargando la “e” como la liga que contiene la piedra en una resortera a punto de ser disparada. Odioso, insoportable, insufrible. “Los Hombres Me Explican Cosas”, se llama uno de los libros que hablan sobre el tema. Mansplaining, de “man” (hombre) y “explaining” (explicar). Es decir, la vanidad de explicarle a otro, generalmente una mujer, sin tener en cuenta que esa persona sabe más sobre el tema que el que supuestamente lo explica. Mansplaining, violencia simbólica lo llamarían los teóricos o, si lo prefiere, digámosle sencillamente: averear. La acción de pensar que uno entiende mejor que una mujer y de forma generosa se toma el tiempo para explicárselo… A ver… mientras sale la piedra disparada de la resortera para ver si nos abre esta cabeza dura que tenemos.
Este fue el error que cometió el Presidente la semana pasada al ser cuestionado sobre las marchas de las mujeres en pro del aborto. De entrada dijo que le parecía un movimiento “muy conservador” y, para explicarnos lo que sonaba a una contradicción que rayaba en lo taimado, dijo: “Hace unos dos años, cuando empezó el movimiento feminista, muchas mujeres participaron, pero se empezaron a dar cuenta de que se habían convertido en feministas conservadoras solo para afectarnos a nosotros, solo con ese propósito”.
A ver… ningún feminismo es conservador. Todos buscan el cambio del orden inequitativo establecido.
A ver… el movimiento feminista no empezó hace dos años. El movimiento empezó en la época de las cavernas, cuando una mujer plantó su mano roja varias veces en el dibujo rupestre. Sí, esa tuvo que ser una mujer. ¿A quién se le ocurrió que solo los hombres decoraban la cueva? Es un tema de siglos que se volvió más visible y vocal en México hace 50 años. Negarlo ni siquiera es insultar a las mujeres, es no quererlas mirar, no entenderlas. La causa de las mujeres es tan grande que un gobierno y hasta un político puede enardecerla, pero jamás la inspirarían. Las mujeres se inspiran entre ellas mismas.
A ver… es cierto que el movimiento feminista de los últimos años tiene un matiz distinto. Son las feministas más jóvenes. Las que se cansaron de no tener respuestas y encontraron en la confrontación una manera radical de visibilizarse, al tiempo de retar e involucrar con ello a la opinión pública. ¿Preservar un monumento es más importante que preservar una vida? La lógica es brutal. “Disculpe las molestias, es que nos están matando”, pintaron por las calles.
A ver… este no es un movimiento para “afectar” al Presidente. Esto es mundial, una nueva generación de feministas que no va a permitir que ningún mandatario se haga la víctima encima de tantas mujeres muertas.
“En el caso del movimiento de mujeres, dijo finalmente nuestro mandatario, para mí es Josefa Ortíz de Domínguez, Leona Vicario, Carmen Serdán y Rosario Ibarra de Piedra”. ¿En serio, Presidente? ¿No se le ocurre nadie más? ¡Ay! por las mujeres del gabinete, por las periodistas que tiene enfrente y hasta por la mujer que hace la traducción a señas, todas se desvanecen.
No, ya no nos averee señor Presidente, la relación con las mujeres ya está averiada.
@olabuenaga