'Narcogobierno'

Ciudad de México /

Aunque ni siquiera tuvieron que construirlo, este es, por mucho, el mayor logro de la oposición: haber encontrado el término exacto para definir, es decir, para acotar, poner límites y encerrar en una sola palabra a su oponente: narcogobierno. Pase lo que pase, eso ya no se lo van a quitar de encima jamás. Y no, no me refiero a la acusación, sino a algo mucho más difícil de borrar: el nombre.

López Obrador llegó al poder con una frase demoledora para sus adversarios: “están moralmente derrotados”. Hoy se les regresa la frase directo a la boca. Su partido está moralmente derrotado. En ese sentido, la oposición está reivindicada. No importa cuántas elecciones gane el partido oficial, cuántas mayorías conserve o cuán dignos puedan sonar sus discursos: hay derrotas que no se cuentan en votos. Esta es una de esas. Aun ganando, pierden, porque será imposible no pensar que el triunfo tiene alguna deuda que pagar a un narcogobierno.

Y no es que “narcogobierno” sea un concepto nuevo. Viene de lejos, de la Colombia de la década de los 80, popularizado por el mundo y usado en México desde hace tiempo. Sin embargo, no fue sino hasta el sexenio pasado que #Narcopresidente y #Narcogobierno se convirtieron en escándalos. Entonces el gobierno tenía fuerza para indignarse. Le llamó guerra sucia. Bots. Calumnias. Excesos. Infamia. Pero las palabras no se mueren cuando se las niega. Esperan.

Y es que una cosa es que la oposición grite una etiqueta y otra que Estados Unidos acuse a 10 funcionarios mexicanos, incluido un gobernador en funciones. Y no es que eso lo pruebe todo, pero sí cambia el peso de la palabra. La saca del mitin y la mete al expediente. Esto se trata de un narcogobierno en funciones con acusaciones penales. Inédito.

Tan brutal es lo que acontece que varias de las voces más reconocidas del oficialismo han salido a decir que Rocha Moya no es el movimiento. Que uno no son todos. Táctica quirúrgica clara de cuando la necrosis es extensa y se está comprometiendo el organismo: cortar la extremidad. Aunque sea la mano derecha, el brazo derecho o el hermano del expresidente: cortarlo. 

Qué lejos se escuchan aquellos cantos de: ¡no estás solo!, ¡no estás solo! Me imagino que no tendrán alternativa más que corearle al brazo ya sin cuerpo. Que sí, no hay duda, se está quedando solo.

De seguro pensando en esa imagen es que el gobernador Rocha les recordó a todos que el ataque no era únicamente contra él, sino contra “el movimiento de la cuarta transformación y sus emblemáticos liderazgos”. Es decir, que el movimiento tiene otras extremidades valiosas que tienen nervios, tienen vasos y tiene memoria. Advertencia o amenaza, ayer por la mañana antes del Congreso Nacional de Morena pasaron a una siguiente etapa: negar la existencia de la denuncia.

Una reconocida morenista dijo que era una “narrativa gringa que sólo había comprado el PAN”, olvidando que esos mismos gringos son los que tienen en la cárcel a García Luna. Y en televisión, un periodista filomorenista dijo que Trump seguro ni siquiera debe saber de las demandas porque acaba de decir que la Presidenta tiene muy bonita voz y bailaba ballet.

Narcogobierno. Una palabra, por lo visto, muy potente.


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite