Ya nos la sabemos

Ciudad de México /

Aun antes de que entre el personaje lo hace su pistola al grito de: “Ya se la saben”. Todos lo hemos escuchado porque las cámaras de seguridad en el transporte público lo han registrado decenas de veces. Lo cual, si lo piensa, es en sí mismo una tragedia: una cámara de seguridad grabando una y otra vez el mismo asalto. La gente va abrazada de sus bolsos y mochilas que llevan sobre las piernas, no hablan, no se miran, hasta que se hace la parada. Se abre la puerta corrediza de la combi y, al tiempo que son encañonados, se escucha el “Ya se la saben”. Y sí, se la saben. Sin oponer resistencia ni siquiera con un músculo facial, extienden su celular, el monedero, los pesos que traen en la cartera.

¿Se acuerda cuando no nos la sabíamos? “Quieto, esto es un asalto, no se mueva o me lo llevo por delante, deme todo lo que traiga”. Había información, instrucciones, opciones, sorpresa. Ya no. Los mexicanos hemos cambiado o, sencillamente, nos acostumbraron al reiterado infortunio. Nos pueden tomar por asalto o ver la cara frente a frente que ya nada nos perturba. No solo entendemos lo que pasa, sabemos lo que va a pasar. Certeza del presagio aún antes de que se manifieste. Una especie de economía de la tragedia nacional. “Ya se la saben” es una definición sociológica del México de hoy. Sociología a golpes.

¿Sabemos qué?, preguntaría un extranjero. Pero los mexicanos ya no necesitamos preguntar porque nos las sabemos todas. Tome usted por ejemplo lo que viene para este año: la consulta sobre la revocación de mandato. Ya nos la sabemos. Un sexenio lleno de paradas constantes en consultas con respuestas previas aún a la pregunta. La consulta del aeropuerto o, mejor aún, la consulta de los ex presidentes. Así como era inconstitucional decir que aquella era para enjuiciar a los ex presidentes, en esta es inconstitucional decir que es para ratificar al Presidente en su mandato; pero no decimos nada, nos tragamos el asalto constitucional sin hacer una mueca, porque ya nos la sabemos. Hagamos todos de cuenta que esto está bien, que entregar la quincena al de la pistola es condición sine qua non de nuestra mexicanidad y no nos permitamos el aletear de una pestaña. Ya nos la sabemos. Así como en aquellas consultas no se llegó a un número de participantes ni representativo ni coherente, en esta de la revocación de mandato que exige 40 por ciento del padrón tampoco se llegará, pero eso ya nos lo sabemos. No haremos ni siquiera un apunte de suspiro.

Aguantaremos resignados hasta que se abra la puerta corrediza y nos digan que fue un éxito. Y cuando alguien invente una comisión o un “tribunal del pueblo” como aquel que dijeron que seguiría a la consulta de los ex presidentes, esperaremos a que todo se olvide abrazados a lo que aún nos pertenece y valientes le haremos la parada al transporte que cubre la ruta del sexenio en turno.

Clarividencia del desastre habría que contestarle a ese extranjero que pregunta cómo es que los mexicanos sabemos. Entendemos que nunca nadie tiene la culpa ni de lo de la línea 12 ni de nada. Que no podemos aspirar a la modernidad ni a la prosperidad ni al futuro. Que ellos son los mismos y México siempre es pobre e impune. Que somos mexicanos frente a un 2022 que ofrece la misma ruta y que esa, ya nos la sabemos.

Ana María Olabuenaga

@olabuenaga


  • Ana María Olabuenaga
  • Maestra en Comunicación con Mención Honorífica por la Universidad Iberoamericana y cuenta con estudios en Letras e Historia Política de México por el ITAM. Autora del libro “Linchamientos Digitales”. Actualmente cursa el Doctorado en la Universidad Iberoamericana con un seguimiento a su investigación de Maestría. / Escribe todos los lunes su columna Bala de terciopelo
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