Por qué votar este 2 de junio

  • Columna de Ángel Aguirre Rivero
  • Ángel Aguirre Rivero

Ciudad de México /

Hace algunos días en un círculo de amigos nos preguntábamos cuáles son las principales razones que nos motivan para votar en el próximo proceso electoral.

La personalidad, el carisma y las habilidades de liderazgo pueden ser determinantes. También influyen la confianza que inspiran su capacidad para comunicar, así como su historial personal y profesional.

Una vez abierto el periodo electoral las campañas influyen, sin duda, pero en una franja de electores indecisos.

Recordemos que hay un segmento de electores conocidos como switchers, para ellos son importantes el perfil, las propuestas, y hacen una revisión crítica de los resultados de sus gobernantes.

En mi caso, no me apasiono por ninguno de los partidos políticos que hoy participan, sino más bien qué tipo de país deseo, cuáles son las propuestas que se formulan y los que van a acompañar a quien ocupe la Presidencia, para implementarlas.

Aspiro a un país donde se combata de manera resuelta la delincuencia y la inseguridad pública, en donde no se permita la impunidad y nuestros hijos, en mi caso mis nietos, puedan caminar las calles de mi ciudad como yo lo hice alguna vez cuando fui niño y adolescente.

Aspiro a que se siga manteniendo la separación del poder económico del político, que nunca más los grandes empresarios de este país se involucren en decisiones que le corresponden al Estado mexicano.

Aspiro a que se siga ayudando a los más desvalidos, pero también que se fomente el empleo y la inversión, porque después no habrá recurso que alcance para mantener los programas sociales.

Mi deseo es que el nuevo gobierno fomente la pluralidad, el diálogo, la apertura de todas las formas de pensamiento político, sólo construyendo puentes y consensos políticos se avanza en la democracia.

Saber elegir muy bien a quiénes van acompañar a la próxima presidenta de la República es fundamental para la buena gobernanza y no sólo pensar en los incondicionales, más allá de talentos o capacidades, pero sobre todo de hombres y mujeres sensibles, esa palabra que tanto escasea en la actualidad.

Por último, y aunque me gane el regionalismo, yo aspiro a que Claudia Sheinbaum cumpla con mi estado, con Guerrero, se comprometa de a deveras a detonar proyectos de gran envergadura, que generen desarrollo, empleo; que vea desde ahora a nuestro suelo suriano como un asunto de seguridad nacional.

Por nuestra parte estamos listos para entregarle los proyectos prioritarios para un nuevo Guerrero. Usted tiene la palabra, candidata.

Del anecdotario:

Interesante se ha tornado la elección para la alcaldía de Acapulco, donde una vez

más la actual presidenta municipal, Abelina López, pretende reelegirse a toda costa.

Pero le salieron dos gallos que militaban en su propio partido, que la ciudadanía ha recibido con beneplácito. Se trata del joven Yoshio Ávila, egresado del ITAM, con maestría en Washington y con gran gran arrastre popular, quien fue postulado por Movimiento Ciudadano (MC).

El otro aspirante, de quien se dice ocupó el segundo lugar en las encuestas de Morena, es Carlos Granda, quien ha sido diputado local y dirigente partidista, y hoy abandera a la coalición PRI, PRD y PAN.

Durante varios años el empresario ha realizado trabajo de gestoría en muchas de las colonias polulares de Acapulco, donde Granda es bien visto y tiene arraigo popular.

Despues de la devastación del huracán Otis, para muchos acapulqueños la alcaldesa Abelina está reprobada, por lo que la moneda está en el aire.

Veremos…


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