CFE ¿Empresa de clase mundial?

  • Vertebral
  • Ángel Carrillo Romero

Laguna /
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Sé perfectamente que este tema no va a trascender en los escritorios del poder; sé que la crítica parece inerte y a veces dudo de por qué me tomo el tiempo de escribir esto cuando sé que nada cambiará. 

Pero callar ante la indolencia me convertiría en cómplice.

Hablo de la indiferencia criminal con la que opera la Comisión Federal de Electricidad en La Laguna. Apagones constantes y sistemáticos. 

La semana antepasada fueron las colonias Carolinas, Bocanegra, Tierra y Libertad y Pancho Villa; luego el Centro, y todos los días el sur de Torreón: Eduardo Guerra, La Fuente, Fuentes del Sur o Valle Dorado. 

El suministro se interrumpe al menos tres veces al día por lapsos de dos o tres horas. Y todo esto en una región que supera holgadamente los 40 grados.

Ya se la sabe usted: recibo en mano para llamar al 071, donde contesta un operador en un call center en Jalisco, Chihuahua o en la capital. 

El jueves pasado hice el ejercicio y le pregunté al joven que me atendió si sabía dónde estaba ubicado Torreón. 

No tuvo la menor idea. Pero eso sí, recitan la misma letanía de memoria: "Tiempo de respuesta de una a diez horas. 

¿Tiene en qué anotar su número de reporte?". ¡Diez horas sin luz en el infierno de La Laguna!

No hay a dónde ir a reclamar. Solo existen pequeñas sucursales con "CFEmáticos" que no sirven, un encargado no se da abasto y un guardia de seguridad que por iniciativa propia le dice a los despistados, qué billetes acepta la máquina.

Todo está absurdamente centralizado en la Ciudad de México. 

Ahí despachan la directora general de la CFE, Emilia Esther Calleja, o el gerente de la División Norte, Darío Macías, mientras que aquí en Torreón, el superintendente Héctor Espino opera maniatado, sin voz ni autoridad. Nadie informa, nadie da la cara.

Y el problema va más allá de la luz en casa. La propia Cámara de la Propiedad Urbana y el Colegio de Ingenieros Eléctricos lo han advertido: hay una parálisis en la inversión regional porque CFE no tiene ¡ni medidores! 

Tienen frenados proyectos comerciales e industriales, andan reciclando medidores usados y, si un usuario desesperado se conecta ante su incapacidad, le caen con multas millonarias de hasta doce meses de consumo.

Nos dicen que pagan justos por pecadores porque hay muchos "colgados". 

Pero la incapacidad de la CFE para cobrar no es culpa del ciudadano que sí paga sus tarifas exorbitantes. 

Que le quede claro a la burocracia capitalina: las personas adultas mayores, los niños y los comercios de La Laguna no son un número de reporte. 

La CFE no es una empresa de clase mundial; es un monopolio indolente que se desmorona desde el centro y pretende que en la provincia nos acostumbremos a vivir a oscuras.

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