"El perro" y "la fiera"

  • Vertebral
  • Ángel Carrillo Romero

Laguna /
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Nadie va a salir a defender a ciegas la reputación de los agentes de vialidad, ni aquí en Torreón, ni en ninguna parte del país. 

Es una realidad incuestionable: se han ganado a pulso el rechazo social tras décadas de malas prácticas, extorsiones sistemáticas y esa fama pública que les valió el mote de "perros", por andar siempre a la caza de la "mordida".

Sin embargo, confundir el rencor social con el derecho a cometer una barbarie es un salto cuántico que nos degrada como comunidad.

Lo ocurrido en el bulevar Pedro Rodríguez Triana —una de las arterias más saturadas y peligrosas de la ciudad— superó cualquier lógica de convivencia urbana. 

La conductora de una camioneta de reciente modelo decidió circular alegremente en sentido contrario. 

Y al ser interceptada por un elemento de tránsito para marcarle el alto, en lugar de frenar y asumir la infracción correspondiente, la mujer aceleró y se llevó de largo al oficial sobre el vehículo.

El agente afortunadamente fue atendido por cuerpos de rescate y está fuera de peligro.

Pero la acción no es un incidente vial cualquiera: es un acto de prepotencia pura y de justicia por mano propia.

El desprecio por la autoridad no justifica bajo ninguna circunstancia atentar contra la integridad física de una persona. 

Conducir en sentido contrario es una irresponsabilidad grave; embestir a un oficial para evadir la ley y la multa es un delito que roza la tentativa de homicidio.

Si el ciudadano decide que su prisa, su camioneta o su coraje valen más que la vida de un uniforme, la línea entre la crítica justificada a la corrupción y el salvajismo social se rompe por completo.

Castigar la corrupción de los agentes de tránsito se hace en los tribunales y con denuncias formales, no embistiéndolos con tonelada y media de lámina. 

Pretender que el odio acumulado hacia las malas prácticas policiales le da licencia a un conductor para arrollar personas es la puerta de entrada a la anarquía. 

Si la justicia de Coahuila no aplica todo el peso de la ley contra esta mujer para sentar un precedente contundente, mañana cualquier ciudadano se sentirá con el derecho de pasarle por encima a quien se le ponga enfrente para evadir sus propias faltas.

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