Bugonia

  • La pantalla del siglo
  • Annemarie Meier

Jalisco /

La película “Bugoña” de Yorgos Lanthimos empieza como un documental de “National Geographic”: Sobre las hojas de coloridas flores de campo se posan las abejas mientras una voz masculina comenta cómo sucede la polinización. La presencia humana empieza con la imagen de una casa de campo rodeada por colmenas en medio de un bello paisaje. Dos apicultores en sus trajes de protección extraen los panales y Teddy (Jesse Plemons) le explica a Don (Aidan Delbis) que las abejas del planeta tierra se están muriendo por la intoxicación del ambiente con pesticidas producidos por empresas multinacionales dominadas por extraterrestres disfrazados de seres humanos. Las teorías de Teddy, basadas en lecturas e información difundida por las redes, lo han convertido en un activista ecológico que ha decidido pasar a la acción para salvar al planeta del ataque extraterrestre. Puesto que está convencido que la CEO de la empresa biotecnológica en la que trabaja es una de las extraterrestres, la quiere obligar a ponerlo en contacto con el emperador de la galaxia Andrómeda para salvar a la humanidad de la extinción. Los sucesos, las acciones, el duelo de argumentos y la lucha entre Teddy y Michelle (Emma Stone), la CEO de la empresa, desarrolla una trama dialogada y brutal los días previos a un eclipse de sol.

Los tres personajes que sostienen el relato son tipificados como representantes de una sociedad en la que circulan - y crean adictos - las informaciones “científicas” inexactas, las teorías de conspiración y el activismo de “sectas” de fanáticos que defienden sus creencias con todas las armas posibles. El desalineado Teddy con su barba crecida y ropa vieja tiene en la elegante Michelle con su vestimenta y zapatos de marca, el perfecto polo distante en cuanto a clase social, estilo de vida, pensamiento y motivo existencial. Don, el primo de Teddy, es el perfecto personaje inocente que se deja manipular y sigue fielmente al más fuerte. El drama que se desarrolla entre los tres es desigual y absurdo pero activa en Teddy y Michelle las estrategias de lucha y sobrevivencia basadas en sus ideologías, motivos y planes de vida. Los duelos de argumentos son precisos y nos recuerdan “la vida real”, mientras que la violencia que llega al “splatter” parece ser un elemento que abona al espectáculo del cine de hoy.

No cabe duda que el realizador griego Yorgos Lanthimos que produce sus películas en EUA, se centra en temas actuales y ha encontrado un estilo original propio, que destaca por romper con las convenciones y ser al mismo tiempo tan atractivo como bizarro y perturbador. Después de ver “Bugonia” queda claro que con cada uno de sus nueve filmes ha descubierto y satirizado a personajes, conflictos y temas individuales y sociales que marcan sociedades y conductas humanas en el contexto en el que fueron realizados. Desde la primera escena de “La langosta” (“The Lobster”, 2015) que muestra en el prólogo a una mujer que, después de manejar en un día lluvioso, baja del coche pistola en mano y mata a un burro que está pastando, nos ha atrapado con relatos perturbadores. En “The Killing of a Sacred Deer”, “Kinds of Kindness” y “Poor Things” cambia de tema y tono pero no olvida utilizar el absurdo para centrarse en temas socialmente importantes. Lo acentúa en el desenlace de “Begonia” que cierra con la voz de Marlene Dietrich que canta “Adónde se fueron todas las flores” (“Where have all the flowers gone”) de Pete Seeger, una canción que tiene sus raíces en Ucrania y Rusia. Observamos cómo las abejas regresan a las flores y los animales se mueven con libertad. En el planeta tierra no murió la vida sino la especie humana.


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