Experimenté la película estadounidense The accountant (El contador) como una especie de estudio de caso acerca de un personaje traumado, ambiguo y antisocial fruto de una sociedad fría, brutal y centrada en el dinero y el poder. El protagonista, un contador con síndrome de Asperger, vive en una casasemi vacía pero altamente vigilada por cámaras. La residenciasirve de caparazón para su otra trinchera y búnker: Una casa móvil, su oficina y centro de operaciones, en el que guarda su arsenal de armas automáticas, sus fajos de dólares, euros y pinturas– entre ellas un Pollock-, que fue pago de clientes por arreglos contables de operaciones ilícitas. El “caso Christian Wolff” se nos presenta como thriller policíaco aderezado con ágiles secuencias de cine de acción, escenas de drama familiar y algunos matices de comedia.
Rain Man, A Beautiful Mind y I am Sam son películas estadounidenses que muestran cómo personajes con el síndrome Asperger logran hazañas que sobrepasan las capacidades de la mayoría de los humanos.Por su condición especial que vence la discriminación social los personajes despiertan la empatía del espectador. El filme El contador no utiliza estrategias de identificación ya que observa a un protagonista que es al mismo tiempo un autista con una destreza matemática especial, un contador brillante y un criminal y asesino justiciero a sueldo. El filme presenta a Wolff en dos etapas de su vida: En su niñez cuando su padre militar le niega un entorno y una educación adecuada a su condición y lo entrena para defenderse de la sociedad discriminatoria y competitiva.Y además, en su vida adulta como ser asocial, matemático y contador brillante, luchador y asesino despiadado. Interesante que tampoco los flash back de su educación autoritaria, el bullying, el entrenamiento brutal y la pérdida de la madre logran despertar empatía del espectador con el protagonista.
Si la condición del atormentado Christian Wolff- interpretado por un estoico Ben Affleck - no nos emociona ni mantiene preocupados por su suerte, ¿qué es lo que ofrece El contador para que sigamos alertas los 128 minutos que dura el filme? Me parece que el suspenso y la atracción derivan de varias tramas narrativas que se arman como un rompecabezas incompleto que deja huecos y esconde fichas. El guión de Bill Dubuque entrelaza escenas de la niñez de Wolff con la observación de su increíble destreza matemática que aplica tanto a la consultoría de pequeños granjeros endeudados, como con clientes mafiosos, cárteles de la droga y una empresa de robótica que esconde un millonario fraude. También se pone énfasis en que Wolff no sólo es hábil con las cifras y los dineros sino que es un héroe de acción. Coleccionista de todo tipo de armas, no sólo entrena en un campo de tiro sino que, en realidad, es un asesino frío que desencadena una férrea persecución por parte del departamento del tesoro a través de la persecución por una joven detective ysu jefe que da lugar a escenas de acción. Mientras que la tímida relación con la contadora Dana (Anna Kendrick) que lo admira, sirve para tranquilizar el ritmo después de las frenéticas secuencias de acción y asesinatos.
Otro hilo narrativo, que, sin duda, tiene importancia para la interpretación del filme es la figura del padre y la relación entre Wolff y su hermano. El poder del padre militar que ahuyentó a la madre y convirtió a los hermanos en luchadores y asesinos, se manifiesta en Wolff a través de un trauma insuperable y la autoagresión corporal como ritual de culpa y castigo. ¿Serían el poder patriarcal, la educación autoritaria casi militar, el poder de las armas y las alianzas entre empresas, criminales y estado, los hilos del entramado de El contador? ¿ Los elementos inherentes al “caso del autista Christian Wolff” y la observación de la sociedad estadunidense?
Lo que sí puedo afirmar es que The Accountant (El contador) de GavinO’Connor nos deja con una sensación de insatisfacción. No me molesta que mezcle géneros y entrelace tramas, al contrario. Tampoco me molesta que los personajes sean ambiguos o incluso contradictorios, que la trama guarde enigmas y el montaje no sea convencional. Sin embargo, El contador peca de gastar una buena idea y personajes ambiguos en una serie de acciones vacías que no logran construir una trama y mensaje social y universal. El “estudio de caso” les queda corto y el desenlace sorpresivo pero fácil, decepciona.