Frontera y cortometraje tapatío

  • La pantalla del siglo
  • Annemarie Meier

Ciudad de México /

La frontera norte de México ha servido de telón de fondo para un gran número de películas. En cortos y largometrajes, en ficciones, documentales y películas de animación el espacio fronterizo entre México y EUA ha sido escenario de dramas, enfrentamientos, separaciones, crimen, conflictos individuales, sociales y políticos. Ahora que nuestra frontera norte se volvió centro de atención mundial por concentrar el discurso y los hechos de odio hacia México, recordé tres cortometrajes de realizadores tapatíos que concentran la problemática fronteriza desde distintas perspectivas. Si Usted quiere acompañar mi reseña con la experiencia de ver los cortos, basta con que los busque en YouTube y constate por Usted mismo de qué manera son capaces de sintetizar la necesidad de mirar hacia la frontera desde distintas perspectivas.

Aquí no hay nadie realizada en 2006 Alfonso Esquivias muestra a un joven mexicano que vive solo en una casa llena de recuerdos de personas ausentes: muebles, fotografías, chucherías etc. Al salir a buscar trabajo notamos que en el pueblo sólo viven unos pocos ancianos. El joven regresa a su casa, empaca un poco de ropa y sale a la carretera para esperar el camión. Se sube. Al entregarle el boleto el chofer le pregunta: “¿Por qué te vas?”. El joven contesta: “Porqué aquí no hay nadie.” En la parte trasera se levanta un hombre mayor que se acerca a la puerta. Antes de bajar se voltea hacia el joven y le dice: “Allá tampoco”. La puerta se cierra y el camión retoma la marcha.

La acción que podría pasar en un solo día resume semanas, meses y quizás años de proceso gradual en el que un pueblo es abandonado porque sus habitantes emigran al norte. No sabemos porqué el joven se quedó sólo y qué pasó con su familia. Sólo nos enteramos que, terco, sigue buscando trabajo dónde no lo hay. Con resignación decide seguir los pasos del resto de su familia. La manera lacónica de cerrar el relato con una conclusión irónica, es una característica de muchos cortometrajes. El corto es característico para la perspectiva que toma la mayoría de las películas mexicanas sobre la frontera; sin embargo, muestra con la palabra “allá”, que la frontera norte está presente en el imaginario social de todo mexicano.

Lindo y querido de Patricia Riggen (2010) es un road movie en tono de comedia que adopta una perspectiva transfronteriza al empezar en EUA y cruzar la frontera para terminar en México. La protagonista es una joven estadounidense, hija de migrantes mexicanos que cumple el último deseo de su abuelo de ser enterrado en su tierra natal. Al principio la joven se resiste pero finalmente decide emprender el viaje y el encuentro con la tierra y el pueblo de sus ancestros que la vuelven consciente de sus raíces y su identidad transcultural.

Además de jugar con elementos temáticos, narrativos, genéricos y estructurales de un largometraje, la película también utiliza estrategias propias del cortometraje. El espectador mexicano disfruta Lindo y querido porque entiende el último deseo de un viejo que quiere ser enterrado en su tierra natal. También ve con agrado que la joven estadounidense de ascendencia mexicana “recibe su lección” al observar cómo los reciben en el pueblo dónde los valores familiares y la generosidad no se han perdido. Si al inicio del viaje su imagen de México era todo lo contrario a “lindo y querido”, ahora entiende el deseo al que Jorge Negrete le puso rostro y voz: México lindo y querido, si muero lejos de ti, que digan que estoy dormido y que me traigan aquí. México, lindo y querido, si muero lejos de ti”.

El corto de animación La frontera de Paul Gómez (2006) es especialmente divertido ya que muestra la perspectiva de un cactus en territorio estadounidense que intenta cruzar a México. Adornado con luces navideñas el cactus observa una familia de cactus mexicanos en una fiesta navideña con música, piñatas y baile. Para poder reunirse a la celebración mexicana el cactus utiliza el cordón de luces como lazo para colgarse de un jeep de la border control. El movimiento del coche arranca las raíces del suelo árido y el vegetal empieza a arrastrarse hacia la malla fronteriza pero es herido por el disparo de un minuteman que vigila la frontera. “Desenraizado” y herido el cactus llega hasta la malla y muere al anochecer mientras que del lado mexicano la fiesta llega a su fin.

Realizado con la técnica stop motion el cortometraje caracteriza la frontera por una malla ciclónica y el letrero MEXICO USA BORDER sobre el que está parado un zopilote que mira hacia el espectador. Del lado estadunidense hay una barraca de madera con un viejo en una mecedora. Un letrero al lado de un hombre de nieve de cartón, dice: “Join now, minuteman, no mexicans”. Los personajes moldeados en plastilina y el entorno reducido a pocos, pero característicos, elementos estereotipados de la frontera entre México y Estados Unidos, tienen un toque artesanal que, ilustrado por música country y guitarra mexicana, construyen una comedia de humor negro que, al igual que Aquí no hay nadie y Lindo y querido muestran que el significado de frontera cambia con cambiar la perspectiva desde la cual la miramos.

annemariemeier@hotmail.com

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