“Fue la mano de Dios”

  • La pantalla del siglo
  • Annemarie Meier

Jalisco /

En estos días –semanas y meses– en los que en Guadalajara todo parece girar alrededor del futbol, volví a ver la película “Fue la mano de Dios” (“È stata la mano di Dio”) de Paolo Sorrentino (2021). Aunque el jugador Maradona y el futbol no son el tema central del filme, sí juegan un rol importante en la historia. Fabietto Schisa, el protagonista adolescente es aficionado al juego, idolatra a Maradona y lo llena de orgullo que el “divo” del futbol argentino haya aceptado jugar en el club de Nápoles. Sorrentino utiliza la célebre frase “É stata la mano di Dio” que remite a Maradona, para crear un film autobiográfico que habla de su propia niñez y adolescencia. El filme describe el clan familiar en el que se crió, el ambiente de la región de Nápoles en los años ochenta, la afición por el futbol que comparten jóvenes y adultos y la transformación del joven protagonista de nombre Fabietto Schisa (Filippo Scotti), alter ego de Sorrentino, de adolescente soñador y obsesionado por el despertar sexual, a adulto con un objetivo de vida: Convertirse en director de cine.

La película nos acerca a Nápoles desde el mar y con la velocidad de una lancha de motor. Ya en tierra asistimos a una comida familiar en un jardín dónde se nos presentan los miembros del clan familiar al que pertenece Fabietto. Padre, madre, hermano, tíos, tías y primos, festejan con bromas, risas, comida y tragos la convivencia familiar que parece tener lugar con frecuencia e incluye un baño y un paseo en lancha en el cercano mar. Las primeras secuencias acentúan la vivacidad y las carrillas de la ruidosa familia, el carácter grotesco –casi fellinesco– de algunos miembros –como la abuela gorda y tragon¬–, los comentarios y alusiones cargados de doble sentido. Una tragedia irrumpe en la vida de Fabietto y de ahí en adelante son su hermano, quien sueña con ser actor, y el clan familiar los que acompañan al joven a crecer y “volverse hombre”.

Paolo Sorrentino convierte el proceso de crecimiento de Fabietto, la vida en familia, el ambiente del futbol y las primeras experiencias eróticas, en un continuo flujo de emociones y cambios de ambiente y humor. Fabietto es popular y participa en todo, aunque a menudo se aparta del bullicio para estar solo y soñar. Con la mirada inteligente observa a los adultos con sus bromas a menudo bastante crueles y su lucha por hacerse notar y no mostrar inseguridad y fracasos. Las bromas sexuales son frecuentes y cargadas de misoginia mientras que, por el lado de las mujeres, hay miradas y actos de complicidad pero también aparece la envidia, la crítica e incluso los actos de franca rebeldía.

Como narrador nato y realizador de ficción que juega como gran maestro con todos los elementos del cine, Sorrentino utiliza la narración autobiográfica para crear un fresco del ambiente, el deporte, el cine y la televisión en Italia en los años ochenta del siglo pasado. Al espectador y conocedor del cine italiano “Fue la mano de Dios” le recuerda personajes y situaciones de películas de Fellini, Scola y De Sica, el impacto de actores y actrices como Sofia Loren, Marcello Mastroianni y la seductora Anita Ekberg en “La dolce Vita”. Festejamos que Paolo Sorrentino se haya convertido en un inspirado y generoso realizador de cine que nos comparte su mirada sobre el ambiente, la pasión por el futbol y el cine en Italia.


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