Los océanos son fuente de vida y la garantía para su existencia, este inmenso recurso regula el clima, produce oxígeno, absorbe tanto el calor solar como cerca de 30% del nocivo dióxido de carbono y más de 90% del calor producto del efecto invernadero.
Con todos estos beneficios, el océano es además el hogar de gran parte de la biodiversidad, desde organismos microscópicos hasta animales tan grandes y espectaculares como la ballena azul. Todos estos recursos lo convierten en fuente de energía y alimentos con un alto impacto en la economía mundial.
Desafortunadamente el océano enfrenta múltiples amenazas derivadas de las actividades humanas, como la masiva contaminación por plástico, la contaminación química y la sobreexplotación pesquera con métodos en ocasiones altamente destructivos de los hábitats naturales de especies marinas.
Al registro de tantos atentados se suman los derrames de petróleo que han contaminado grandes extensiones de litoral, provocando desastres ecológicos de alto alcance y consecuencias a largo plazo.
Limpiar estos derrames de manera eficiente y rápida es un reto nada sencillo, sin embargo, existen alternativas ya utilizadas que consideran desde la colocación de barreras para evitar la dispersión del petróleo hasta la biorremediación mediante bacterias que “se tragan” el petróleo; este es un proceso ecológico que requiere un entorno adecuado para los microorganismos y que es tardado. Otras alternativas son los dispersantes químicos, con el inconveniente de que puede resultar dañino para la vida marina.
Recientemente, ante el derrame en las costas de Veracruz y Tabasco, afectando a 630 kilómetros de litoral, según las organizaciones civiles, con comunidades y autoridades se implementaron diversas actividades para limpiar la zona.
Una opción interesante es la convocatoria para donar cabello humano y limpiar con este el petróleo del mar. El cabello es buen absorbente de aceites por su contenido en queratina, también repele el agua y, por las pequeñas escamas que lo componen, un kilogramo puede atrapar hasta ocho litros de petróleo.
Con el cabello que se cae o desechamos por el corte podemos apoyar para una limpieza ecológica en zonas de difícil acceso y a pequeña escala. Sumemos como sociedad acciones y actitud, todo cuenta para cuidar la salud y equilibrio de nuestros recursos.