Cactáceas y Helia Bravo

Estado de México /

Observando el mundo que nos rodea y en particular a los micro y macroorganismos tendremos elementos para confirmar cómo el avance de la ciencia ha transformado nuestra cosmovisión y forma de vida en muy corto tiempo.

En poco más de 200 años, los conocimientos y descubrimientos que se han realizado afirman que la ciencia es el triunfo del conocimiento humano, en áreas tanto científicas como tecnológicas.

Desde la invención de la rueda, el manejo de los metales, la agricultura, el aprovechamiento del agua, el cambio del uso del suelo por mencionar algunos temas, llegamos a la época actual donde la velocidad del avance científico y la tecnología lleva a preguntarnos ¿cuál será la educación que deberán recibir las jóvenes generaciones?,¿cómo despertar en ellos el espíritu creativo, el deseo de emprender, el interés por investigar para ver más allá de lo aparente, que se entusiasmen por dedicar su vida a la investigación y la búsqueda de la verdad a través de la ciencia?

En este contexto, el reciente 11 de febrero se celebró el día internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia para fomentar la participación de las mujeres en la ciencia, hecho que debe trascender las múltiples y reiteradas declaraciones para analizar y resolver los retos que esta convocatoria implica.

En México valiosas científicas mexicanas han dedicado su vida a la ciencia realizando importantes aportaciones en diferentes temáticas de investigación, al margen de estereotipos sociales.

Entre ellas cabe mencionar a la Dra. Helia Bravo Hollis, una niña y futura científica que nació en 1901, una época convulsa en que perdió a su padre fusilado por ser maderista. Ella continuó sus estudios con destacadas calificaciones. Ingresó más tarde a la Universidad Nacional para estudiar biología convirtiéndose en la primera bióloga titulada en México. Se interesó en diversos temas optando por el estudio de la familia de las cactáceas, con más de 700 especies muchas endémicas, y consideradas un tesoro nacional que la Dra. Identifico registró, clasificó, resguardo y contribuyó a la fundación del Jardín Botánico de la UNAM dando a conocer al mundo esta riqueza natural.

En una entrevista a Concepción Salcedo decía:“El motivo de mi vida fue la biología de las cactáceas. Dediqué casi mis 100 años de vida a mi ciencia preciosa”.

La doctora es un ejemplo de lo que la mujer en la ciencia puede lograr.


  • Arlette López
  • Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM
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