Después del voto femenino

Ciudad de México /

Festejamos este 17 de octubre 70 años del voto femenino que, a partir de 1953, marca el momento en que las mujeres mexicanas alcanzamos el carácter de ciudadanas, reconociéndose el derecho a votar a nivel federal ya participar en las candidaturas a puestos de elección popular.

Al margen, que desde la Constitución Política de 1917 se reconocieron los mismos derechos al hombre y la mujer en cuanto a garantías individuales, fue hasta después de 30 años que se alcanza el derecho a ejercer el voto femenino. Dos años después, en el año de 1955, las mujeres votaron por primera vez para elegir diputados federales y en el año 1958 fue la votación para elecciones presidenciales.

Los motivos para restringir este derecho y que México fuera el último país de América Latina en otorgarlo, tenían sustento en la patriarcal forma de ver y entender la condición de la mujer, al grado de considerar que las mujeres podrían tener influencia del clero o de sus esposos padres o familiares varones al momento de ejercer el voto. Tras un largo periodo de lucha, amenazas y perseverancia se logra el reconocimiento que abrió un nuevo espacio para demandar ahora… el cumplimiento del principio de paridad.

El acceso a cargos de poder y representación en los diferentes espacios de decisión han sido una demanda permanente posterior al derecho al voto, los argumentos para esta inequidad, además de ser misóginos, descalifican a las mujeres por una supuesta incapacidad intelectual, lo que se ha modificado en el paso de los años sumando el ingreso de las mujeres a los diferentes espacios formativos, entre ellos las Universidades.

Entre los temas a reflexionar por estos 70 años, se encuentra la participación política de las mujeres en nuestro país en diferentes espacios de la vida pública, pues existen muchos obstáculos y condiciones para que se pueda acceder a la deseada equidad y a reconocer la capacidad intelectual y liderazgo de las mujeres en la toma de decisiones.

Se suma a estos obstáculos la violencia de género que con diferentes enfoques se ejerce también sobre las mujeres en diferentes edades.

El camino a la paridad es aún largo, con múltiples retos para construir una sociedad paritaria, fortalezcamos este proceso sembrando en la conciencia de las nuevas generaciones el valor de la equidad y el respeto a la riqueza intelectual de hombres y mujeres sumemos acciones y actitudes.


  • Arlette López
  • Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM
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