La científica que imaginó el futuro

Estado de México /

Cuando de elegir carrera se trata es común expresar la preferencia por licenciaturas conocidas, de moda y en algunos casos por tradición familiar.

El caso es estudiar una profesión de interés y que sea bien remunerada, pero, si por algún motivo la elección se inclina a profesiones poco comunes o de áreas de ciencias, no se les valora y entonces la pregunta es ¿y de eso que estudies vas a vivir?

Como referencia al área de ciencias, en particular en biología, si el gusto es por estudiar insectos y en particular para fines de la alimentación humana, ya se pueden imaginar la sorpresa o curiosidad que despierta

Los insectos son los organismos más abundantes, de cada 100 animales 80 son insectos, formando además parte en las diferentes culturas en el mundo.

Gracias a la visión y dedicación de una distinguida universitaria, la Dra. Julieta Ramos Elorduy, que por su curiosidad e interés por el grupo de insectos comestibles, es que se conocen muchas especies que se encuentran registradas en la colección científica de insectos comestibles del Instituto de Biología de la UNAM.

La doctora Ramos Elorduy inició su trabajo buscando en todo el país la ubicación y consumo de insectos con la conciencia de que cuando se invita a comer hormigas, chapulines, gusanos o incluso huevos de insectos, como que no se antoja al menos en primera instancia, aunque en África, Asia y América Latina el consumo de insectos es frecuente.

En nuestro país, Fray Bernardino de Sahagún registró en el Códice Florentino 96 especies de insectos comestibles que se siguen consumiendo. Los amplios estudios de la Doctora Ramos comprenden desde el enfoque histórico a través de códices hasta el análisis puntual en áreas específicas del país, como el Valle del Mezquital en Hidalgo, ella refería las dificultades que tenía para obtener información de los habitantes del lugar donde trabajó entre otras por pena pues a los insectos los llamaban “animalitos”.

La doctora fomentó su cultivo lamentando que “no existe conciencia del potencial de los insectos”. Algo que ella sí vio como una opción para la alimentación del futuro y también su uso medicinal.

La doctora Julieta Ramos Elorduy deja un valioso legado de conocimiento, actitud y perseverancia por el estudio de la biodiversidad y sus riquezas, ella decía “solo es cosa de investigarlas”. Digno ejemplo y guía para dar a conocer a las jóvenes generaciones.


  • Arlette López
  • Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM
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