Nadando en papel

Estado de México /

Entre los propósitos de año nuevo además del ejercicio y la dieta, incluimos poner orden en cajones, armarios, papeles y libros para liberar necesarios espacios.

Es así como al mover libros y papeles salen corriendo unos insectos de cuerpo alargado, con un brillo de color plateado, que se mueven como peces en el agua, quizá por ese motivo que sin ser peces ni vivir en el agua se les conoce como pececillos plateados.

Su nombre científico es Lepisma saccharina donde la palabra Lepisma viene del griego y significa escamalas que cubren su cuerpo logrando protección y la posibilidad de desplazarse ágilmente.

Se encontraron restos fosilizados de estos insectos en España y México indicando una antigüedad de 400 millones de años, por lo que se consideran fósiles vivientes pues conservan la forma y características de los primeros insectos.

Reciben también diversos nombres como gusano de polvo, cucaracha de agua, bicho del zócalo, peces polilla, etc.

Estos pequeños insectos de no mas de un centímetro, son alargados y con dos largas antenas que les permiten detectar su entorno, su reproducción es muy particular y con mucho simbolismo, ya que el macho en ánimo de conquista, realiza una danza de cortejo y al ser aceptado deposita en una superficie vertical el recipiente donde se encuentran los espermas llamado espermatóforo, la hembra lo localiza por sistemas bioquímicos colocándolo en su abertura genital, con escaso contacto físico, pero eficiencia, se logra la producción de más de 100 huevos que se depositan en grietas oscuras y húmedas.

Si la temperatura es favorable pueden eclosionar en 4 meses, pero si hace frío pueden tardar hasta tres años. Con tanta versatilidad y capacidad de adaptación a diferentes temperaturas y condiciones ambientales se entiende su presencia en múltiples lugares donde encuentren además de la humedad y poca luz, la comida que les apasiona y que pone en riesgo bibliotecas y recuerdos.

Estos insectos además de vivir en la hojarasca de los bosques o en alguna cueva, han considerado vivir en nuestras casas, ahí encuentran restos de comida y la materia orgánica rica en celulosa y polisacáridos, que tienen los libros, las viejas fotografías y el papel tapiz que ya poco se utiliza. Si los encontramos con ventilar el área de retiran, no son dañinos y finalmente son unos glotones recicladores, que seria bueno imitar leyendo muchos libros este año. 


  • Arlette López
  • Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM
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