Incomodan y casi a diario desechamos los residuos que generamos en una o dos bolsas, quizá consideremos que es poca cantidad, pero somos millones de habitantes que suman cantidades importantes de basura que no desaparece, sino que inicia un largo recorrido hasta su confinamiento final.
Este camino parte con la cotidiana recolección por los camiones que coloquialmente conocemos como “el camión de la basura”, ahí la separación en orgánica e inorgánica tiene su primera etapa, después se traslada a plantas de tratamiento donde se realiza la separación de material reciclable, orgánico y no reciclable, y finalmente los residuos que no caben en ningún concepto se confinan en los rellenos sanitarios, espacios controlados y habilitados para que la basura al descomponerse no contamine el agua y el suelo con los lixiviados (liquido producto de la descomposición de la basura)
Este importante trabajo tiene un alto impacto en la salud de las comunidades, lo realizan cerca de 20 000 trabajadores de limpia en la zona metropolitana, quienes recolectan diariamente 12,400 toneladas de residuos que equivalen al 11% de las 108,146 toneladas que se generan en el país según INEGI.
Cabe reflexionar que el trayecto de la basura inicia en nuestras manos, por lo que el cuidado de este primer paso es muy necesario, así que empecemos por separar la basura orgánica e inorgánica, cuidemos que los residuos considerados peligrosos se desechen con señalamientos especiales, como el vidrio u objetos punzocortantes ya que muchos están en bolsas comunes sin protección causando cortes y laceraciones a los trabajadores de limpia, también los residuos peligrosos como pilas alcalinas donde una sola contamina hasta 167,000 litros de agua y 600,000 litros contamina la pila de mercurio, éstas deben depositarse en lugares destinados para tal fin.
El aceite es otro residuo contaminante del agua pues un litro contamina hasta 40,000 litros de agua, y ni qué decir del excesivo plástico que tarda en degradarse entre 100 y 1,000 años
Mucho podemos hacer para que los residuos salgan de nuestros espacios: separados, con señalamientos, previamente clasificados y en cantidades que representen un cambio en los hábitos de consumo
Eduquemos con el ejemplo, la labor de cada miembro de la sociedad es fundamental si queremos dejar a los niños y niñas que tanto festejamos, un mundo más saludable y habitable.