Es frecuente que las referencias para manifestar poder, fuerza, pureza, etc., las asociamos a la imagen o presencia de diversas especies del reino animal considerando su apariencia.
Se encuentran en referencias históricas que trascienden a nuestros días y aún siguen siendo emblema o imagen de empresas, equipos deportivos, organizaciones, asociaciones, etc.
Estas representaciones con escasas excepciones no consideran a los insectos, que son tan espectaculares, con múltiples estrategias para la sobrevivencia y la reproducción, al margen del tamaño pequeño que la mayoría posee aunque su apariencia no es tan apreciada.
En este caso contamos en nuestro país con una gran cantidad de insectos y entre ellos con uno muy emblemático que es el “Chapulín”, con una importante y antigua representación como lo refieren las descripciones de los pobladores Nahuas de Mesoamérica; así mismo encontramos en el Códice Florentino que Fray Bernardino de Sahagún menciona diversas “langostas” que eran comestibles, entre ellas los chapulines, aunque se consideraba que la alimentación por insectos era deficiente.
Su nombre significa “insecto que brinca como pelota de hule” y proviene de las raíces nahuas chapa(nia), rebotar yulli, hule” explica el escritor Gutierre Tibón. (1905-1999) y para más referencia histórica en la Tira de la Peregrinación del viaje de las siete tribus nahuatlacas al Valle de México se puede observar el jeroglífico del primer sitio al que llegaron los mexicas que representa un cerro con un chapulín en la parte superior que se conoce como Chapultepec que significa “en el cerro del chapulín”
Seguramente recordamos a los chapulines por el hermoso sonido que emiten para el apareamiento o marcar territorio y que acompañó en nuestra infancia, conociéndose como estridulación que lo producen frotado las patas con estructuras especiales en las alas o el fémur.
El chapulín pertenece al orden Orthoptera con casi 30 000 especies en particular en regiones tropicales y subtropicales.
Además de su histórica presencia el chapulín es parte de nuestra rica y variada gastronomía, para algunos su sabor es semejante al chicharrón consumiéndose en tacos, ensaladas, guisados y hasta postres.
Ojalá sigamos escuchando durante mucho tiempo el sonido de los grillos, histórico y sabroso insecto que es parte de la necesaria biodiversidad que el orden natural requiere.
Arlette López Trujillo
Facultad de Estudios Superiores Iztacala UNAM