México, la memoria y la sombra del viento

Estado de México /
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Hay países que parecen llevar su historia escrita en las paredes. México es uno de ellos. Su pasado no es un museo silencioso: es una presencia que camina con nosotros, desde las piedras de Tenochtitlan hasta los murales, desde la Independencia y la Reforma hasta la Revolución. México ha sobrevivido a imperios, invasiones, guerras y profundas transformaciones políticas. Por eso, reducirlo a la violencia del narcotráfico sería como juzgar una biblioteca entera por uno de sus libros más oscuros.

En La sombra del viento, Carlos Ruiz Zafón construye una metáfora poderosa: existen libros condenados al olvido y hombres empeñados en destruir aquello que recuerda quiénes somos. México enfrenta, de alguna manera, una batalla semejante: la batalla por su memoria y su identidad.

El pasado 22 de septiembre, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, Donald Trump señaló a México como el “epicentro” de la violencia de los cárteles y sostuvo que el país debía recuperar el control de su territorio. La declaración no puede ignorarse, pero tampoco debería convertirse en el retrato completo de una nación de más de 130 millones de habitantes, con una historia milenaria, una cultura reconocida mundialmente y una enorme importancia económica, social y geopolítica.

México, ciertamente, tiene una herida abierta muy profunda. Ahí aparece la verdadera paradoja: México no puede negar sus sombras, pero tampoco debe permitir que estas definan toda su historia. Como Daniel Sempere, el protagonista de La sombra del viento, México debe entrar nuevamente en su propio “Cementerio de los Libros Olvidados” y rescatar aquello que merece ser recordado: la grandeza de su cultura, sus escritores, sus científicos, sus artistas, sus universidades, sus pueblos originarios, sus trabajadores y millones de ciudadanos que todos los días construyen un país distinto al que describen sus peores titulares.

El problema no es que México tenga sombras; todos los países las tienen. El verdadero peligro aparece cuando las sombras ocupan el lugar de la luz y cuando quienes deberían custodiar la casa terminan siendo señalados por sus vínculos con quienes la saquean.

Y como en la novela de Zafón, quizá la lucha más profunda de México sea que nadie consiga borrar de sus páginas quién fue, quién es y quién todavía puede llegar a ser.


  • Arturo Argente
  • Tec de Monterrey, Campus Toluca.
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