El derecho a desaparecer

Puebla /
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¿Hace cuánto no publican una fotografía o una reflexión personal en sus redes sociales? ¿Han cerrado alguna aplicación porque les generaba ansiedad? ¿Pusieron su perfil en privado o dejaron de aceptar a desconocidos? Si respondieron que sí a alguna de las anteriores, entonces forman parte de una tendencia mucho más amplia de lo que imaginan.

La vida digital dejó de sentirse como una conversación espontánea, genuina y empezó a parecerse a una agotadora jornada laboral. Ante este panorama, cada vez más usuarios están cambiando sus hábitos en silencio, huyendo de la sobreexposición y buscando refugio fuera del espacio público.

Un estudio reciente de la consultora Incogni revela que el 55 por ciento de las personas publica menos que hace cinco años. Más de la mitad restringe quién puede ver sus contenidos y casi una de cada dos ha eliminado una red social o app de mensajería por estrés. No se registra un abandono masivo, sino algo más sutil: un retiro gradual de la vida pública digital.

El éxito de las plataformas ya no se mide solo por el tiempo invertido, sino por el costo emocional que estamos dispuestos a pagar por seguir siendo visibles. Diseñadas originalmente para fortalecer vínculos, hoy son ecosistemas de confrontación y entretenimiento administrado por algoritmos.

Sostener una identidad en línea exige producir contenido, responder mensajes, cuidar la reputación y gestionar la privacidad. No sorprende que tantos sientan que estar conectados es hoy un trabajo no pagado.

Los más jóvenes son quienes muestran mayor cansancio. Entre millennials y generación Z aumentan las decisiones de borrar aplicaciones por salud mental. No renuncian a internet; renuncian al desgaste de la disponibilidad permanente.

Quizá el agotamiento digital sea el fenómeno más relevante de esta década. Tras años obsesionados con compartirlo todo, gana valor el derecho a desaparecer. El verdadero lujo digital ya no es estar siempre presentes, sino recuperar la libertad de estar, simplemente, ausentes.


  • Arturo Manzano Nieto
  • Me puede seguir en twitter -por cierto, ya verificado-.
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