Compra ahora y paga después. Come ahora y haz dieta después. Descansa ahora y haz ejercicio después. Miente ahora, di la verdad después. Arrogante ahora humilde después. Infiel ahora y leal después. Avaro ahora y generoso después. Roba ahora y sé honesto después. Tramposo ahora y honesto después.
“Después” es la gran promesa, el mañana que llegará para borrar el pasado, resolver problemas y darnos la claridad o decisión que no existe hoy. En “Lo que el viento se llevó” la novela de Margaret Mitchell ese “después” se convierte en el refugio y tragedia de Scarlett O ‘Hara, la protagonista que es la personificación del anti héroe: impulsiva, emancipada, anti ética en sus negocios y resuelta a sobrevivir. En los momentos de más angustia, cuando siente que no tiene fuerzas para salir adelante y que carga sobre sus hombros y delicadas manos el peso de la Guerra de Secesión Norteamericana, en esos momentos cierra los ojos y se dice “pensaré en eso mañana”.
Al final de la novela se da cuenta que ese “después”, ese mañana no existe. No tenemos dos vidas, una para mal gastarla hoy y otra para enmendar los errores y recuperar el tiempo perdido. Scarlett lo aprende muy tarde, sobrevivió a la guerra, es muy rica, su dinero está sucio, tiene una gran casa, el amor la ha abandonado, es una extraña para sus hijos, personas que juzgó insignificantes son las más valiosas en su vida, pero ya no están a su lado. Finalmente, Scarlett es vencida en su guerra personal, no sobrevivió a sí misma. Ante esta revelación, se dice otra vez “mañana pensaré en eso”.
El mañana no existe, es escurridizo, tiene una adictiva capacidad de postergación, porque se parece demasiado al ayer. Pagar después, como incitan las tiendas y bancos, hipoteca el presente y nos hace perder la perspectiva. Al mirar todo lo postergado, lo que se ha perdido en el camino, el mañana es insuficiente para recomenzar y pagar las deudas con la existencia.
Scarlett desea regresar a su casa en el campo, Tara su tierra prometida, y no lo decide, cierra los ojos, ya no es la misma mujer, ni la misma casa, pagó un precio muy caro por sobrevivir, siente que recibió poco a cambio. A Scalett la endureció la vida, la guerra aniquila los corazones, ella cultivó desclasa su propio algodón, se defendió de los Yankees con una escopeta, no tenía tiempo de amar.
Scarlett es un antihéroe, no buscó el bien común, no fue altruista, sin embargo, para lograr sus fines ayudó a su familia, aun en contra de su voluntad. En ella, con ese bagaje de lucha, cerrar los ojos es una salvación para no sucumbir. En el resto de los mortales que no tenemos el privilegio de ser personajes de ficción, con vidas limitadas, ¿qué excusa puede ser válida para postergar la propia existencia y creer que en un mañana habrá tiempo para hacer todo lo que hemos dejado a un lado? No existe, no vendrá una gran novelista a rescatarnos y cambiar la historia de una vida sin sentido.