Don’t panic!

Ciudad de México /
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En enero de este año, México registró un aumento de 3.2 por ciento de empleos en el sector manufacturero, de acuerdo con el Inegi. En contraste, Bloomberg reportó que el mismo índice cayó 0.3 por ciento en Estados Unidos.

Sin el contexto o análisis debido, ese es el tipo de datos que seguramente le producen escozor a Donald Trump, quien en campaña y ya como presidente ha prometido un renacimiento manufacturero para su país a costa de chantajear y amenazar a las empresas para que generen empleos allá y no en otros lados, y mucho menos al sur de la frontera.

Sin embargo, poco a poco regresamos al tipo de normalidad que se traduce como business as usual.

El propio Peter Navarro, el asesor comercial de línea dura de Trump, se la pasa un día sí y otro también atemperando la postura de su jefe en lo que esperan de México: “que junto con EU y Canadá” se conviertan en un dinamo industrial, es decir, que sigan con lo que ya se hace y, de ser posible, se aumente el intercambio trilateral en el mayor mercado integrado del mundo.

Por lo pronto vemos cómo los negocios regionales florecen, retoman su ritmo, como lo indican las noticias de nuevas inversiones de firmas como ToolWorks, que se instalará en Ciudad Juárez; Caterpillar, que ampliará sus operaciones en Monterrey; TE Connectivity, que vendrá a Hermosillo, o Triumph Group, que invertirá más en Baja California y Zacatecas.

En sentido inverso, el trimestre ha dejado sorpresas con firmas mexicanas invadiendo las tierras que ahora gobierna Trump. Como Arca, que no solo le disputa a Femsa el negocio de la venta de Coca-Cola en México, sino que se fue a venderle paletas a los esquimales con su operación en vastas regiones del suroeste estadunidense.

O Grupo México que, por medio de Cinemex, no se conforma con dejar el mercado del cine de lujo allende la frontera a Cinépolis, ya que planea ser la reina del concepto en la republicana Florida.

Allá mismo, la división de trenes de la empresa de Germán Larrea (Ferromex) quiere comprar por 2.1 mil millones de dólares, el Florida East Coast Florida Railway.

No se trata de ser optimistas a fuerza, pero hay señales que sugieren que el chorro del “efecto Trump“ nomás quedó en gotero.

Lo demuestra Navarro o Wilbur Ross, de quien ya hemos hablado por estos pagos y que tiene millones invertidos en producción de autopartes en México y quien busca seguir la buena relación comercial con nuestro país.

Con ese escenario, que venga la renegociación del TLC.

Si se acomodan los tiempos y los negociadores mexicanos se ponen buzos, igual hasta nosotros salimos con algo bueno.

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson
  • Bárbara Anderson
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