Femsa: ese trago amargo llamado Venezuela

Ciudad de México /
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En febrero, los dirigentes del sector azucarero venezolano le adelantaron al presidente Nicolás Maduro que el campo estaba a punto de perder 800 mil toneladas de azúcar. La culpa no era ni del fenómeno El Niño ni por otras razones climáticas: la falta de repuestos e insumos importados para los ingenios estaba poniendo en jaque la producción nacional. Cerca de 80 por ciento del procesamiento de la caña lo hacen firmas privadas. Para esa fecha, ni los ingenios estatales habían comenzado a operar. Esa falta de insumos ya hizo perder 44 por ciento de la zafra de 2015. El año pasado Venezuela consumió 1 millón de toneladas de azúcar, de las cuales solo 350 mil fueron producidas en ese país. Este año generarán solo 200 mil.

Esto le ha pegado a Coca-Cola Femsa, que usa azúcar en 9 de cada 10 productos que fabrica en sus cuatro plantas.

Este viernes enviaron un comunicado donde avisaban que sí estaban operando, pero consumiendo el remanente del inventario de azúcar que le quedaba y sus proveedores habituales ya les avisaron que no habrá disponibilidad.

Este país se ha convertido en un dolor de cabeza para José Antonio Fernández Carvajal y Carlos Salazar Lomelín (presidente y director general del grupo), que en su último Informe Financiero 2015 (publicado en marzo) ya ponían focos rojos a esta operación que suma 7 mil 300 empleados y que en su momento (hace 13 años) había sido una de las compras más fuertes hechas en Sudamérica cuando tomaron Panamco. En este mercado atienden a 31 millones de personas a través de más de 176 mil puntos de venta. Para poner en contexto, es (¿o era?) casi el doble de su negocio en Argentina.

“La Compañía continúa supervisando todas sus operaciones en el extranjero, pero más notablemente en Venezuela. La compañía ha acumulado cantidades significativas de otras pérdidas acumuladas y en la medida en que las condiciones económicas y operativas empeoren en el futuro, lo que resultaría en una conclusión de que la Compañía ya no controla este tipo de operaciones, lo que conlleve a una desconsolidación”, reza el documento.

Tan complicada es esta operación que en el mismo informe separaron a Venezuela de los resultados totales de Sudamérica y destacan que tienen contratos de embotellado en ese país que deberían renovarse en agosto, pero con esta cláusula: “Todos estos contratos son renovables automáticamente por un término de 10 años, pero pueden darse por terminados en caso de un incumplimiento material”.

¿Compás de espera para saber si sigue o no operando Femsa en Venezuela a partir del siguiente trimestre?

barbara.anderson@milenio.com

Twitter: @ba_anderson

  • Bárbara Anderson
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