Tal vez la marca Hisense no les suene, pues apenas lleva cuatro años vendiendo pantallas planas en México, pero en poco tiempo será una de las grandes protagonistas de la manufactura de alta tecnología.
En China es la marca número uno en venta de esos televisores, además de ser un jugador preponderante en línea blanca (refrigeradores, aire acondicionado), tablets y smartphones.
La empresa ensamblaba productos para México en una planta rentada en Ciudad Juárez, pero las oportunidades que veía en el mercado local y posibles exportaciones la pusieron en busca de una inversión mayor. Hace unas semanas compró en poco más de 23 mdd la planta de Tijuana y el uso de la marca Sharp en toda América.
“Queremos desde Rosarito, en Tijuana, exportar a Canadá, Estados Unidos, Centroamérica y toda Latinoamérica, aprovechando además todos los tratados de libre comercio que tiene México”, me explicaba David Gold, CEO de Hisense México.
La sinergia con la producción de Sharp le permite ampliar su portafolio: mientras Sharp es líder en pantallas de más de 60 pulgadas, Hisense domina el mercado en las de entre 32 y 55. Si bien la producción de pantallas es lo primero en la lista una vez que tome la planta, el próximo enero, los planes a mediano plazo son mucho más ambiciosos.
“El objetivo es traer el portafolio total, que incluye telefonía móvil, tablets, refrigeradores, lavadoras y aire acondicionado”, agrega Gold. La marca es reconocida también por maquilar para marcas de línea blanca no solo de China y EU, sino incluso mexicanas.
Si bien no ha determinado aún el volumen de inversión que demandará la tecnificación y ampliación de su nueva planta, lo que sí calcula es que en tres años llegará a sumar 3 mil empleos. Desde aquí se cubrirá el mercado interno, con 20 por ciento de la producción, y el resto será para exportación. Y México en sí mismo es una gran oportunidad: pasó de facturar 30 mdd en 2013 a 120 mdd el año pasado. Ya está en el top cinco de ventas del país.
“Hisense ya es el cuarto fabricante mundial de pantallas, con una capacidad de 16 millones al año. Con la compra en Rosarito podemos superar 20 millones y eso convierte a México en la segunda producción más importante de la marca y la más grande fuera de China”, me explicaba el CEO.
Además de la cercanía con el principal comprador del mundo y de los tratados de libre comercio, ¿qué hizo a los chinos de Hisense voltear a mirar el país e invertir?: “una mano de obra excelente, que tiene mucha experiencia y preparación, y todas las cadenas de valor (proveedores) que están establecidas aquí”.
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