Alcoholes térreos

Estado de México /

Desde las primeras horas de la mañana el machete realiza su movimiento natural, de arriba hacia abajo descubre el centro jugoso de todo maguey que se atraviesa a su paso. Sin temor a equivocarse se blande con un filo atroz, mientras que en sus paredes se escurre el dulce jugo que más tarde resultará en un emblemático brebaje. El ambiente se perfuma con un tinte ahumado, con olor al pueblo como dicen los lugareños, proveniente de la cocina de humo con sus paredes llenas de hollín. La tierra rocosa no es impedimento para que la gallina arañe la tierra en busca de un poco de alimento para sus polluelos, mucho menos es obstáculo para que los cerdos se dispongan a descansar, a pesar de no tener un chiquero cerca.

Escenas matutinas propias de un rincón del Estado de México, nos referimos a San José Chalmita, comunidad perteneciente al municipio de Tenancingo de Degollado. Espacio inmerso entre cerros, con inclinaciones prominentes y lejanía con el mundo exterior verdaderamente relajante. Como se mencionó líneas arriba, su relieve rocoso podría indicar que la vegetación es escasa; sin embargo, dicho espacio resguarda un diamante en bruto, el destilado de maguey espadín, también conocido como mezcal. Pero antes recapitulemos, en agosto del año pasado se echaron campanas al vuelo cuando se logró la denominación de origen para el mezcal mexiquense, entre otros estados. Lamentablemente la felicidad duró poco, ya que los mezcaleros oaxaqueños alzaron la voz y la denominación quedó sin validez.

A nueve meses de aquel desatino la vida en la comunidad de San José Chalmita continúa su curso, entre flora de tipo chaparral los habitantes prosiguen con una tradición familiar hereditaria, pastoreando sus cabras, cabalgando sus caballos y sembrando magueyes; mantienen la esperanza de ser reconocidos como lo que son: mezcaleros. Aunque la comunidad, que habla del tema en cualquier momento, está consciente del reto que tiene frente a ellos. Cabe destacar que el maguey que se ocupa para esta preparación es denominado como criollo, lo que indica que no se tiene un registro botánico determinado; por lo tanto, se puede pensar que es único en su especie, lo que supondría un aporte en aromas y sabores específicos, otorgándole una identidad propia.

Las horas pasan desapercibidas en aquel territorio, la jornada laboral adopta un encuentro y reencuentro con la naturaleza y la vida silvestre. Esperemos que el gusto por aquellos alcoholes térreos no traiga consigo la explotación indiscriminada que, generalmente, acompañan las modas y los proyectos turísticos voraces; deseamos que el paisaje y su gente permanezcan intactos, al menos en su forma y fondo, colocándolos en su justo lugar, como mezcaleros o, por lo menos, se les otorgue su posicionamiento identitario local. 


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