El recuerdo del hogar

Estado de México /
Únete al canal de Milenio

Desde las primeras horas del día el olor a salsa, tortillas y pan recién horneado invade las calles. Para Samuel este aroma lo traslada a su infancia, cuando su madre y abuela lo sentaban frente a la mesa de la cocina y le colocaban un babero enorme para que ayudara en la preparación de la comida.

Cuando implicaba usar el cuchillo o colocar algo en la estufa, lo dejaban salir a jugar al patio donde, al cabo de unos minutos, el olor de la sopa de pasta, caldillos o salsa verde impregnaba el ambiente. Hoy en día Samuel trabaja dentro de un complejo de edificios corporativos, aunque todas las mañanas dedica unos minutos para desayunar aquello que lo reconforta, ayuda a disminuir el estrés o le da una palmada de soporte, nada más y nada menos que un recuerdo de su hogar.

Desde hace bastante tiempo se ha analizado el fenómeno de la comida callejera, la gastronomía de banqueta o la comida de cajuela, debido a la facilidad con la que se adapta al medio, resuelve una necesidad básica o, simplemente, caracteriza una calle, colonia o incluso una ciudad. Sin embargo, este modelo toma relevancia cuando aparece en espacios que antes no eran comunes, por ejemplo: cerca de edificios de oficinas o en colonias de estrato social alto.

Demos un poco de contexto, la comida popular tiende a ser vista como platillos muy conocidos por la población, donde no se busca una innovación, el uso de ingredientes “exóticos” o un emplatado artístico. Básicamente la intención es quitar el hambre o el antojo, a un precio bajo o moderado, sin enjuiciar las instalaciones, la presentación o incluso las buenas prácticas de manufactura. Lógicamente, aquellos que crecimos en contacto directo con estas “experiencias gastronómicas” desarrollamos tanto un gusto como un recuerdo, el cual evocamos en cuanto percibimos los aromas que desprenden.

Por otra parte, en la actualidad resulta común ver por las mañanas puestos callejeros, cajuelas de autos con platillos u otras versiones del mismo modelo, cerca de espacios corporativos, oficinas, plazas comerciales, etcétera. Lo que nos indicaría que es un buen negocio, ya que tiene una clientela constante. En este punto nos podemos preguntar ¿cómo es que, en un área con altos niveles adquisitivos, con ofertas gastronómicas establecidas, como restaurantes o cadenas internacionales de comida rápida, compitan directamente con la comida callejera?

Una posible respuesta es que la población que hoy ocupa puestos laborales, ya sea de ejecución como directivos, proviene de modelos familiares populares y reconoce alimentos a base de chilaquiles, enchiladas, tortas, comida corrida, etcétera. La cual, además de estar ligada a su gusto, cumple con el objetivo de satisfacer su hambre, lo que, poco a poco, rompe con el “tabú” de los alimentos populares. No nos extrañaría que, en algún futuro, los platillos de estos puestos callejeros comiencen a aparecer en los menús de restaurantes de la zona.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite