Mezcolanza de locos

Estado de México /

Como cada noche, después de un día laboral, Esther baja a la cocina y abre el refrigerador. De su interior saca un par de bolsas y unas cuantas charolas de unicel. Ya sobre la mesa de la cocina coloca un tupper, la tabla de picar, un cuchillo grande, el salero y la azucarera. De manera premeditada limpia y lava seis hojas de lechuga, cuatro jitomates cherry, dos tallos de apio, seis zanahorias baby y medio pepino. Mientras estos se escurren en el fregadero coloca sobre la tabla 3 rebanadas de jamón de pavo, una rebanada gruesa de queso panela, un cuarto de taza de nuez picada y media taza de arándanos secos.

El concepto de ensalada ha sufrido una serie de modificaciones con el paso de los siglos, así como se lee, el gusto por el consumo de diversas hortalizas aderezadas con aceite y sal llevan en las mesas humanas bastante tiempo. En la época de los imperios mediterráneos las cenas se iniciaban con un plato de verduras, a las cuales se les agregaba sal para darle sabor o realzar los propios, entre las más comunes se encontraba la de lechugas. Gracias a este mismo principio, de colocar muchos elementos en un mismo espacio, desde aquel entonces se llamó ensaladas al conjunto de piezas musicales de diversos tiempos, métricas o géneros, dando pie a un sinónimo de miscelánea.

Pero, retomando su vida en la Tierra, las ensaladas datan de los romanos, específicamente desde el siglo I d. C. A partir de ese momento, lógicamente, y con la expansión romana por la futura Europa, la receta y costumbre en el consumo de la ensalada fue directamente proporcional a la región, climas, época del año, creencias y momentos de la historia. Cada espacio se apropió del platillo, y buscó regionalizarlo a través del nombre y un ingrediente característico de la región.Es a partir del siglo XVIII que se crea una clasificación de esta preparación. Se tiene registro de la ensalada real, compuesta por lechuga, acelga, espinaca, col, entre otras, aliñadas con vinagre de aceite, vinagre, salsa de espinas de anchoas; ensalada verde, preparadas con apio, cardo, achicoria y escarola, aderezado con huevos duros picados, hueva de atún, sal, aceite, vinagre, ajo y comino y la ensalada cocida, realizadas con verduras cocidas, ajos fritos, aceite, vinagres y pimienta.

Al paso del tiempo, la evolución de los aderezos y la incorporación de los sabores dulces, sirvieron como pretexto para ampliar la gama de contrastes, sabores y texturas. Lo que dio pie a las salsas cargadas en azúcar, mezclas de lácteos con miel y hasta tonos picantes, al igual que el uso de frutas, como la manzana, el pan tostado a través de los crotones. El complejo del peso y las dietas, propias del siglo XX, coadyuvaron a asociar a las ensaladas como el aliado contra el consumo de grasas. Sin embargo, tendencias recientes, vuelven al tema del consumo equilibrado y moderado de toda la paleta, pirámide, plato, etcétera, de los alimentos. 

otaconmx@yahoo.com.mx


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