Pastas navegantes

Estado de México /
Únete al canal de Milenio

La infancia de mi generación pasó la hora de la comida frente a un platillo emblemático, un caldo rojizo, en el cual nadaban unas serpientes, esferas, caracteres, engranes o flores, según la perspectiva. Uno no podía acceder al guisado, de mucho mayor aceptación, sin antes haberse terminado hasta el último sorbo de la sopa.

Entre el recetario popular este “primer tiempo”, podía ser acompañado solo con limón, con queso doble-crema, crema, con un taco de sal, entre demás extravagancias que solo nuestra cultura podría imaginar. La difusión de las sopas instantáneas le daría una nueva perspectiva al consumo de la sopa, al convertirla en una “comida completa”, con verduras y trozos de carne deshidratados y saborizantes que satisfarían al hambre.

Pero, el concepto de “sopa aguada” o simplemente “sopa”, tiene un sendero mucho más largo de lo que imaginamos. Para poder platicarlo deberemos dar pasos en reversa; el uso de caldillos, hechos con jitomate, podría coincidir con la llegada de los españoles, ya que previamente era machacado y/o untado y combinado con chiles para elaborar salsas. Por otra parte, el consumo de pastas hechas de harina y huevo ha sido un referente indiscutible de Europa, principalmente de Italia; sus antepasados, los romanos y los etruscos, basaban su alimentación en cereales como el trigo, la cebada, el centeno, entre otras, con el avance el sistemas alimentarios e instrumentos de molienda, desarrollaron harinas, aplicadas a la panificación y a la preparación de dichas pastas.

Sin embargo, se han descubierto restos de fideos, con aproximadamente 4,000 años, cerca del río Amarillo, en Asia, lo que nos llevaría a pensar que el consumo de “pasta” en forma de fideos provienen de otras regiones, mas no de Italia. Durante la dinastía Ming (1368-1644), se dio un inmenso contacto entre Asía y Europa, el expansionismo marítimo por parte de los occidentales permitió el intercambio tanto de productos como la seda o la cerámica, al igual que tradiciones y alimentos, entre ellos los fideos.

La base de la difusión de varios alimentos y preparaciones fue, sin duda, el intercambio comercial. Rutas creadas por todas las civilizaciones permitieron la divulgación, por ejemplo, del vino, el pan, la miel, los quesos, y sus recetas, cada región debió adaptarla a su entorno y adicionarle o eliminarle ciertos ingredientes o pasos, para después continuar con su trayectoria; posteriormente fueron las conquistas y los descubrimientos, los encargados de fusionar los recetarios y las costumbres no solo en la cocina, sino también en la mesa, hasta el punto en el que terminamos comiendo sopa de municiones en la comida.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite