¿Tiempos posmodernos?

Estado de México /

De generación en generación las actitudes, modas, y formas cambian irremediablemente, ya sea por la entrada al mercado de productos extranjeros o la influencia de un programa de televisión, el internet o las redes sociales. Esto no es nada nuevo ni extraordinario; tras los intercambios acontecidos por el “descubrimiento” de América dichas tradiciones sufrieron fusiones, a las cuales hoy en día las consideramos propiamente autóctonas.

Una de ellas es la comida que, de la cual y a lo largo de los años, hemos visto pasar ingredientes, preparaciones, estilos y combinaciones que no pudieron ser posibles sin el intercambio comercial y cultural. Por otro lado, la química y sus avances tecnológicos nos trajeron sabores, texturas y colores, de los cuales muchos, ahora, jóvenes adultos y adultos relacionan con su niñez, por ejemplo: chicles de plátano, gomitas picantes, paletas que pintaban la boca, entre otros.

De esta forma, diversos factores se conglomeraron en la memoria infantil y propiciaron, probablemente sin saber, un fenómeno generacional que, a su vez, se uniría a los avances tecnológicos digitales, la globalización, las finanzas, etcétera. En estos momentos la generación encargada de llevar el rumbo del futuro está a cargo de los llamados Centenials.

Correspondiente a los nacidos entre 1997 y 2012, toda esta camada creció y se educó con los beneficios del internet, las computadoras, los dispositivos inteligentes, las compras en línea y los sabores artificiales. Dichos elementos han creado una sociedad virtual en muchos aspectos, de la cual sus antecesores, Baby Boomers (1945-1960) y Generación x (1960-1979), pueden llegar a renegar con frases como “en mis tiempos sabía, se vivía o era mejor”.

Aunque todo pareciera estar orillado a la pena y la destrucción de las estructuras sociales antañas, casualmente esta ola “desenfrenada” de consumo, abuso de la tecnología y desprendimiento de la realidad, comienza a aportar un granito de concientización; a la par de los saborizantes y mejorantes químicos, se ha optado, o puesto de moda, la búsqueda por productos naturales, no procesados ni con aditivos, los llamados “orgánicos”, a la par que también se gestó una tendencia artesanal, con la intención de volver a lo “antiguo”.

En escenas meramente surrealistas, podemos ver como lo viejo, obsoleto o también llamado “vintage” convive con smartphones y redes sociales; mundos en los que actualmente la escena Urbana dice tener la batuta, pero donde habrá que esperar para conocer la reacción de las generaciones que nazcan y se eduquen bajo esta influencia, y esperar a que no pensemos que el futuro está ni en enlatados, ni embolsados y ni en píldoras, como generaciones anteriores soñaron. 


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