El calor no golpea a todas las edades

Puebla /
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Para el organismo de una persona mayor, la capacidad de sudar, redistribuir el flujo sanguíneo hacia la piel y enfriar los órganos vitales disminuye progresivamente. Cuando el calor supera la capacidad de enfriamiento del cuerpo, el estrés cardiovascular puede atravesar un fallo multiorgánico, desde lo respiratorio hasta lo renal, y se convierte en una amenaza inmediata.

Un estudio publicado en The Lancet Planetary Health, liderado por la investigadora Qinqin Kong junto a un equipo internacional de climatólogos y fisiólogos, replanteó una perspectiva clásica: el peligroso límite fisiológico de la termorregulación no es igual para todas las edades.

El trabajo titulado “Superación de la tolerancia humana al calor en un mundo que se calienta y envejece: un estudio de modelización de proyecciones globales“, expone una posibilidad de atención: el mundo se calienta y su población envejece. La intersección de ambos fenómenos sitúa a cientos de millones de personas frente a un umbral biológico con ciertos riesgos.

A 1,5 °C de calentamiento global, los adultos mayores de 60 años enfrentarán una frecuencia y extensión de estrés térmico, se reflejaría en disminución de la tasa de sudoración, menor vasodilatación cutánea y flujo sanguíneo periférico, sobrecarga y fallo cardiovascular, menor reserva fisiológica y percepción de la sed y riesgo acelerado de golpe de calor y fallo multiorgánico.

El equipo de Qinqin Kong, señala que cada grado adicional de calentamiento expone aproximadamente a mil millones de personas más a al menos 180 horas de calor sofocante al año. Esta creciente carga recae desproporcionadamente sobre los adultos mayores. El estudio identifica trece países, entre ellos India, Pakistán, Bangladesh, Myanmar y Nigeria, donde la tasa de pobreza supera el 50 % y decenas de millones de ancianos experimentarán calor extremo crónico.

La investigación de The Lancet Planetary Health obliga a replantear las políticas públicas de adaptación climática, los especialistas del artículo apuntan que el calor incontrolable podría impulsar cada vez más el desplazamiento interno y la migración climática transfronteriza, lo que plantea nuevos desafíos políticos y humanitarios. Las soluciones necesitan ir más allá de la hidratación y reducir la exposición al Sol, sino plantear el rediseño urbano y refugios climáticos, sistemas de alerta temprana estratificados, garantías energéticas y subsidios de refrigeración.

Hace unos días Gaceta UNAM explicó varios datos estadísticos que nos dicen lo cerca que estamos de esos escenarios complejos, y que estos aumentos de temperatura tienen relación con 9 mil fallecimientos de personas de 65 años o más, que en Francia se registraron 5 mil 764 decesos adicionales, además, Arturo Quintanar Isaías, investigador del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) de la UNAM, expuso que “…no esperamos que estas temperaturas regresen a valores previos, simplemente porque no estamos dejando de emitir gases de efecto invernadero”.

La publicación de The Lancet Planetary Health, apunta a observar con lupa la importancia de enfrentarse al calor extremo, que ya es una de las principales causas de muerte relacionadas con el clima en todo el mundo. La crisis climática rara vez golpea de forma homogénea; opera como un amplificador de desigualdades preexistentes por lo que mirar de frente la vejez en un planeta caliente se convierte en un imperativo ético elemental.


  • Carlos Antonio Sánchez
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