Abuchear a la IA, ¿y al modelo educativo?

  • Prospectivas
  • Carlos Iván Moreno Arellano

Jalisco /
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Algo pasa en el ánimo de los estudiantes. Ceremonias de graduación en universidades estadounidenses han estado marcadas por abucheos a oradores cuando mencionan a la IA. Le ocurrió a Eric Schmidt, exdirector de Google, frente a egresados de la Universidad de Arizona. La escena se repite en otros campus.

El malestar es comprensible, y creciente. Los jóvenes ven cómo empresas reducen contrataciones, mientras adoptan a la IA para tareas antes destinadas a los recién graduados. Para quien termina una carrera y busca su primera oportunidad, la tecnología es ya vista como amenaza.

Sin embargo, el abucheo a la IA es solo síntoma de una crisis más profunda; la de una promesa educativa que por décadas parecía indiscutible: estudiar, titularse y acceder a mejores oportunidades. La escalera social educativa comienza a desgastarse.

Veamos los datos. En EEUU, el desempleo general ronda el 4%; entre recién graduados es casi el 6%. Cuatro de cada 10 egresados, con la suerte de conseguir empleo, ocupan puestos que no requieren universidad. Su modelo hace agua: deuda promedio de 38 mil dólares en colegiaturas, con incertidumbre laboral creciente.

En México, aunque la universidad sigue abriendo oportunidades, la tendencia nos alcanza: el desempleo de personas con licenciatura es del 3.4%. En profesionistas recién egresados aumenta a 7.5%. Según el INEGI-ENIGH, si en 2016 una persona con estudios profesionales ganaba cuatro veces más que alguien con solo primaria, para 2024 el “premio” educativo se redujo a la mitad.

Somos testigos de una generación que hizo todo lo que se le pidió, pero hoy descubre que el camino universitario pierde certezas. Quizás los abucheos a la IA deben ser, también, para ese modelo de universidad que confundió educación con entrenamiento. Para los sistemas educativos que pensaron que estandarizar el conocimiento y la evaluación era suficiente. Para la tecnocracia que apostó todo a la formación para el trabajo, pero no para la ciudadanía.

La IA no provocó la crisis educativa; la hizo evidente. La IA no está haciendo obsoleta a la universidad; le está recordando cuál era su misión original. La universidad debe volver a sus fundamentos: pensamiento crítico, formación humanística, desarrollo del carácter. Estamos a tiempo.


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