Escuelas libres de celulares

  • Prospectivas
  • Carlos Iván Moreno Arellano

Jalisco /
Únete al canal de Milenio

Las aulas son para estudiar y poner atención”, sentenció Carlos Slim, el hombre más rico de México, sobre la política aprobada por el Gobierno Federal y por todas las entidades federativas para restringir el uso de celulares en las escuelas de educación básica. Más de medio millón de docentes coinciden con él, y casi el 90 por ciento está de acuerdo con limitar el uso de dispositivos digitales durante la jornada escolar.

Es irónico que Slim, uno de los mayores beneficiarios del teléfono celular, esté a favor de restringirlos en las escuelas. Pero no debería sorprender. Muchos de los billonarios vinculados a la tecnología tienen la misma postura: protegen a sus hijos y nietos de las pantallas. Los llevan a escuelas que restringen los dispositivos digitales.

¿Cuál es la razón? Entienden que antes de interactuar con la tecnología, las niñas y los niños deben aprender a interactuar con otras personas. Que en la escuela se debe aprender a pensar críticamente, adquirir el placer por la lectura, jugar libremente y socializar cara a cara. Y para lograrlo no se requieren pantallas. Todo lo contrario: se requiere apagarlas por un rato.

El reciente informe de PISA 2025 lo demuestra: las y los estudiantes mexicanos que asisten a escuelas donde se prohíben los dispositivos digitales tienen 25 por ciento menos probabilidades de distraerse, y eso se asocia con un mejor desempeño en clase.

Por ello, es una gran noticia el paso decisivo que ha dado México, que se suma a más de 110 países que han implementado medidas para liberar a las escuelas de la distracción y la adicción crónica que representan las pantallas. La reacción social ha sido ampliamente positiva, sobre todo entre docentes, madres y padres de familia. Es lo que más importa.

También ha habido críticas constructivas, que por supuesto son bienvenidas, pues toda política pública se afina gradualmente. Algunas críticas más estridentes -las menos-, provienen de quienes a toda solución le encuentran un problema o, de plano, de voces vinculadas a la industria EdTech. Esas aportan poco al debate.

Porque el verdadero sentido del Acuerdo aprobado en México no está en lo que restringe, sino en lo que busca recuperar: la atención, la creatividad, la lectura, el juego libre. En pocas palabras, una escuela más viva y más humana.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite