Gobernar al algoritmo: ¿responsabilidad individual?

  • Prospectivas
  • Carlos Iván Moreno Arellano

Jalisco /

Una de las funciones del Estado, sostenía Rousseau en El Contrato social, es intervenir cuando surge un problema que afecta al conjunto de la sociedad. El Estado moderno existe para expresar y hacer cumplir la voluntad general, no para que intereses particulares se impongan sobre lo común. Cuando algo se reconoce como “problema público”, el gobierno debe actuar: con información, incentivos, regulación o, incluso, prohibición.

El dilema entre “asunto privado o problema colectivo” surge nuevamente frente al uso de teléfonos inteligentes, redes sociales y plataformas digitales por parte de niñas, niños y adolescentes. Con el Foro Nacional Más allá de las pantallas, convocado por la SEP, México inicia un debate impostergable que exige políticas basadas en evidencia.

Y la evidencia se acumula. Lo afirmó Jonathan Haidt, autor de La Generación Ansiosa, en este mismo Foro: desde 2010, la expansión de los smartphones y las redes sociales ha coincidido con incrementos en ansiedad, depresión, autolesiones, soledad infantil y adolescente en distintos países. El problema es real. Y es grave. Requiere no solo debate técnico, sino liderazgo moral.

Son ya 79 países que han adoptado medidas para regular teléfonos en escuelas, elevar protecciones a menores o fijar reglas para plataformas. El mensaje es claro: la autorregulación no alcanza. ¿Le corresponde a cada familia resolver un problema de tal magnitud? Quienes sostienen que sí, pasan por alto algo fundamental: las plataformas no son neutrales, invierten miles de millones en tecnología conductual. Se diseñan para maximizar la atención con recompensas y estímulos permanentes. Son algoritmos adictivos.

Pedir “autocontrol” es una batalla desigual, e injusta. La pregunta relevante es otra: cómo intervenir con inteligencia; proteger sin censurar, exigir transparencia sin sofocar innovación y reconstruir entornos educativos donde la atención vuelva a estar al servicio del aprendizaje y del bienestar emocional.

Lo dijo el secretario Mario Delgado, no se trata de “regresar el reloj”, sino de construir espacios más sanos y solidarios. Gobernar al algoritmo es hoy una decisión política sobre quién controla lo que moldea nuestra atención y, cada vez más, nuestra libertad. Bienvenido el debate.


Más opiniones
MÁS DEL AUTOR

LAS MÁS VISTAS

¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión aquí.

Crea tu cuenta ¡GRATIS! para seguir leyendo

No te cuesta nada, únete al periodismo con carácter.

Hola, todavía no has validado tu correo electrónico

Para continuar leyendo da click en continuar.

Suscríbete al
periodismo con carácter y continua leyendo sin límite