M+.- Las agresivas y reiteradas expresiones de la presidenta Claudia Sheinbaum contra la DEA colocan en una posición por demás incómoda a su eficiente secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, porque lo reconoció en su desempeño el administrador de la agencia estadunidense antidrogas, Terry Cole.
El gobierno de Donald Trump, afirma la mandataria, utiliza esa dependencia y a su titular para provocar una división en el Gabinete de Seguridad.
¡Gulp!
Un día después de que Cole (18 de agosto en Buenos Aires) definió a García Harfuch como “un socio de confianza y un buen amigo de Estados Unidos”, la Presidenta soltó su contrariedad:
“Piensan que por hablar bien de uno y mal de otros van a generar división, pero fracasan en eso, porque hay mucha coordinación y mucho patriotismo de todos, se topan con pared”.
Y acusó a la DEA de mantener un doble discurso como táctica de injerencia para “dividir” a su Gabinete de Seguridad.
El mismo Cole volvió el domingo 30 a elogiar a García Harfuch en su cuenta de X por la detención en Mexicali de un “operador financiero” de Los Chapitos apodado El Chava o El Gusano, y ayer Sheinbaum volvió a la carga:
Por una parte, dijo, se hacen acusaciones contra políticos morenistas y por otra se reconoce al secretario de Seguridad (como, por cierto, distintas autoridades militares y civiles de EU han aquilatado el trabajo del titular de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla).
“Recuerden que están en elecciones en noviembre (en EU); usan muchas veces a México como parte de su elección y, como hemos dicho, que se ocupen de los asuntos de allá, acá nos ocupamos nosotros de los asuntos de acá y nos coordinamos (…). Ellos buscan de una u otra manera debilitar a los gobiernos, porque esto es uno de sus objetivos, y en particular gobiernos independientes que defendemos la soberanía, dividirnos internamente. Es una estrategia no de ahora, de siempre: generar divisiones al interior del Gabinete de Seguridad, una división del gabinete federal. Son tácticas de injerencia, (pero) se toparon con pared, porque el Gabinete de Seguridad del gobierno de México tiene una coordinación y unidad enorme (…). Tiene mucha colaboración, mucho entendimiento, no hay división al interior. Dividirnos internamente es una de sus estrategias, no de ahora, de siempre: generar divisiones al interior del Gabinete de Seguridad, al interior del gabinete federal”.
Con eso de “hablar bien de uno y mal de otros” aludió al secretario elogiado, pero también a Rubén Rocha Moya y sus secuaces, a los gobernadores Américo Villarreal y Alfonso Durazo, al senador Adán Augusto López, a Andrés Manuel, Andy López Beltrán, y al “ilocalizable” secretario de Marina con AMLO, el almirante Rafael Ojeda Durán (por citar algunos).
Con semejante convencimiento presidencial, por mera y canija congruencia lo menos que procede quizá no es romper relaciones diplomáticas con EU, pero sí cancelar cualquier “colaboración” con la DEA y la consiguiente inmediata expulsión de sus representantes y agentes...