Caso Iguala: puro circo, nada relevante

Ciudad de México /
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M+ ¿Por qué detienen al exgobernador Ángel Aguirre? Porque al régimen le urgen distractores. 

La presión de Estados Unidos por la narcopolítica es asfixiante. El caso Rocha Moya es una bomba de tiempo, el escenario preelectoral hacia 2027 está en llamas y la detención de otro exgobernador es la cortina perfecta.

Mientras que en el caso Iguala se hace circo con detenciones irrelevantes, el gobierno se niega a hacer lo verdaderamente relevante: desde noviembre de 2018, la anterior CNDH ordenó en su sólida recomendación  enviar a la Universidad de Innsbruck 114 restos óseos hallados en el basurero de Cocula y el Río San Juan para su análisis genético.

Con esos resultados muy probablemente se confirmaría que corresponden a los 43 normalistas asesinados y que su destino final fueron el muladar y el río.

Otra probabilidad es que correspondan a otros desaparecidos cuyas familias continúan buscándolos, lo que hace doblemente criminal que la Fiscalía General de la República no los haya mandado a analizar desde hace ocho años. De esto debieran ocuparse también la Fiscalía Especial, la falsaria comisión de la verdad y el gobierno federal, en vez de seguir engañando con detenciones como la de Aguirre, que no tocan el fondo del caso, por más que esté bien investigar la destrucción de evidencias.

Lo cierto es que los dichosos videos, hoy por hoy, no aportarían nada sustantivo.

Gracias a la investigación más profunda, exhaustiva, integral, completa y más grande que se haya hecho en la historia mexicana de cualquier caso penal, realizada por la Oficina Especial para el Caso Iguala de la anterior CNDH, sabemos exactamente –– desde el 14 de abril de 2016–– lo que pasó bajo el Puente del Chipote.

Como corresponde, aquella Comisión, en su recomendación del 28 de noviembre de 2018, planteó investigar la desaparición de los videos, a los técnicos informáticos y a los funcionarios del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, incluida su titular de entonces y hoy testigo protegido de la FGR.

Pero la misma CNDH demostró que los videos no eran necesarios. ¿Por qué? Porque eran videos lejanos, mudos, tomados en la oscuridad de la noche y sólo contendrían imágenes borrosas. 

La Comisión, en suma, logró lo que un video jamás podría: reconstruir los diálogos y la operación, estableciendo que de 15 a 20 normalistas viajaban en el autobús 1531 de Estrella de Oro que fue interceptado en ese puente por la policía municipal de Iguala que los bajó, agredió y subió a una patrulla de Iguala y tres de Huitzuco para llevarlos a esta cabecera municipal y ponerlos a disposición de El Patrón, líder de Guerreros Unidos y autor intelectual de los hechos; que en esta operación participaron policías de Iguala, Huitzuco, ministeriales del estado y de agentes de la Policía Federal. Que por el “cambio de orden” del propio Patrón (hacia las 11 de la noche de aquel viernes) ya no llegaron a Huitzuco y fueron conducidos a su destino final: el basurero de Cocula...


  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
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