Echan a Marx y pinta autorretrato

Ciudad de México /

Sinodal y recomendado de Beatriz Gutiérrez Müller, Marx Arriaga fue corrido de la Secretaría de Educación Pública y sus palabras pintaron el autorretrato de un histérico fanático embrutecido por el obradorato.

Dirigiéndose al empleado que lo echó a la calle y a los policías que acompañaron su desalojo, provocó y alardeó:

“Voltee a la cámara para que quede marcado en la historia que fue usted uno de los que corrió al que diseñó los libros de texto en este país desde el obradorismo y el humanismo mexicano…”.

Aludía a los panfletos disfrazados de libros “educativos”.

Preguntaba sin que lo pelaran:

“¿Quién dio la indicación? ¿Fue Mario Delgado…?”.

Gritaba:

“¡Oficial, oficial, va a necesitar la fuerza armada! ¡Venga, sea valiente, compañero, que somos obradoristas! ¡Sean valientes, compañeros, por una vez en la vida…!”.

En el trayecto de corredores, escaleras, corredores, elevador y más corredores hasta la salida, el filochavista retaba:

“¡Anímense! Soy el que diseñó los libros de texto. ¿Se anima a las esposas o no se anima? ¡Venga, compañero, acompáñenos! Venga aquí, lleva a un criminal. ¡Venga, compañero!, o me le escapo por ahí, ¿eh? Ya tienen bien tramada la estrategia, ¡muy bien!, buena estrategia. ¡Oficial, no se avergüence…! ¡Vengan, oficiales, anímense, están con un obradorista!, ¡Vengan, no les dé miedo!, están siguiendo indicaciones, está sencillo, solo tienen que sacarme de la institución, sigan sus órdenes, hagamos el teatro completo…”.

Y a otro policía:

“Anímese por el crimen de hacer libros de texto, ¿pues cómo va a justificar que sacó de la institución al director general de Materiales Educativos…?”.

No paró de victimizarse y perorar.

En su posterior conferencia de prensa siguió haciéndola cardiaca:

“Tenemos testigos del atropello ante este intento de despido ilegal (…). El proyecto de nación de los libros de texto gratuito y de la nueva escuela mexicana sufre un atentado más…”.

Y arengó:

“No permitan que las mismas direcciones, las mismas secretarías, el mismo nepotismo, el mismo amiguismo sigan instalados en esta corrupta institución. No permitan que nos llenen de almas corruptas priistas y panistas. No permitan que la revolución de las conciencias muera. Generemos un movimiento que cimbre a esta institución y que dé origen, refunde, una nueva Secretaría de Educación Pública, con una nueva organización y nuevos funcionarios con valores que no se vendan ante el ego (sic)”.

Lo sucedido con él, afirmó, “es un ejemplo de cómo funcionan las instituciones neoliberales, que en lugar del diálogo en la mesa utilizan la violencia. Parece que nos van a castigar, porque hicimos unos libros de texto, porque buscamos una educación crítica, porque buscamos justicia social y que los estudiantes aprendan y pongan en práctica para resolver los problemas sociales que tienen…”.

Por desgracia, su despido no es por el esperpento que son los libros de texto gratuito: la presidenta Sheinbaum ya dijo que no se les harán modificaciones.

Lástima que ella no los haya leído...


  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
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