M+.- Representante de aproximadamente dos millones de estadunidenses radicados en México y millones de mexicanos que también tienen la nacionalidad estadunidense, el presidente de la American Society, Larry Rubin, alerta sobre la insensatez de que el Congreso apruebe la iniciativa presidencial contra quienes aspiren a una gubernatura o a la Presidencia de la República teniendo más de un pasaporte.
La historia mexicana, recuerda, registra jefes del Ejecutivo en los estados y la Federación sin que tuvieran doble o triple nacionalidad, pero sus gobiernos fueron marcados por la corrupción y su deslealtad a la ciudadanía.
Según sus estimaciones, la población de mexicanos con doble nacionalidad, sobre todo estadunidense y española, puede alcanzar los 15 millones, “pero ser ciudadano de dos o más países nada tiene que ver con sus convicciones patrióticas”.
De ser aprobada ––y todo indica que será entre el 15 y 16 de septiembre–– México se privará de tener en cargos de gobierno a personas con experiencia internacional, conocimiento de otros sistemas y culturas, cualidades de gran utilidad para tender puentes con el resto del mundo.
En Estados Unidos, recuerda, Barack Obama se dedicó a defender los intereses estadunidenses y no los de Kenia, país donde nació su padre, “y ocho de los padres de la independencia nacieron en Inglaterra. Y de los pontífices más recientes, Francisco era argentino y León XIV estadunidense y peruano, pero nadie puede poner en duda que su servicio fue y es para el Estado Vaticano y la Iglesia Católica”.
Casado con mexicana, Rubin y sus hijos tienen la nacionalidad mexicana y estadunidense, y con disposiciones como las que se pretenden “se limita a ciudadanos que quieren hacer algo por su país”.
De hecho, con excepción de Ernesto Ruffo Appel en las semanas previas a la actual, ninguno de los exgobernadores que han ido a la cárcel por supuestas corruptelas o ligas con la delincuencia organizada tienen doble nacionalidad.
“La lealtad a tu país se juzga por actos delictivos previstos en las leyes”, recuerda.
El proyecto de Sheinbaum perjudica también a los 38 millones de mexicanos que residen en Estados Unidos y que tienen o pueden aspirar a la doble nacionalidad.
Para Larry Rubin, lo que debe contar para ocupar cargos de elección es el voto mayoritario de la ciudadanía y no si la persona por elegir tiene dos o más pasaportes.
El Congreso, comenta, debe tomar muy en cuenta que la medida podría cancelar los derechos de los hijos de personas con más de una nacionalidad. “El tener otro pasaporte es un simple acto migratorio que nada tiene que ver con lealtades patrióticas”, enfatiza, y coincide con mi apreciación de que el nacionalismo exacerbado condujo al criminal nacionalsocialismo en Alemania.
Por desgracia, según confirmó el coordinador de la diputación morenista en San Lázaro, Ricardo Monreal, la propuesta presidencial puede aprobarse en plena explosión de los fuegos artificiales y “patrióticos…”.