La obesidad del obradorato no es metafórica sino consecuencia de su avidez por el poder. Se ha convertido en un glotón compulsivo que se traga cuanto platillo institucional encuentra y hasta presume lo ingerido.
Coordinador de la diputación del Partido del Trabajo, Reginaldo Sandoval Flores confiesa sin pudor:
“Si nosotros tenemos el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y ganamos por la vía de elección el Poder Judicial, ¿habrá necesidad de una reforma? ¿No es mejor estar en la discusión del fenómeno que estoy planteando? ¡¿Pero qué necesidad...?!”.
La alusión fue a la regresiva iniciativa de modificaciones constitucionales que enviará la presidenta Claudia Sheinbaum al Congreso.
A su juicio, no hace falta llevar a cabo la reforma que se cocina porque, con las reglas vigentes, Morena y sus aliados ya fueron capaces de “ganarle a la derecha con sus propias reglas”.
Lamentó:
“Estamos distraídos cuando la prioridad debiera ser la unidad de los mexicanos ante el complejo escenario internacional que existe, en especial con la política exterior del gobierno de Donald Trump. México lo que requiere ahorita es unidad, porque está frente a los movimientos tectónicos geopolíticos del mundo; tenemos un vecino con el que vamos en el sentido opuesto: nosotros al Estado de bienestar y ellos al Estado de la oligarquía…”.
A Morena le recordó que sin la anuencia de sus aliados (PT y Verde Ecologista) la destructiva reforma es inviable:
“Somos 500 diputados. Para hacer una reforma constitucional se requieren 335 legisladores, ¿Cuántos tiene Morena? 253, ¿faltan?, sí, faltan. Si se suma el Partido Verde no da, si se suma PT, no da. Necesitamos sumarnos todos para que dé 335, esa es la aritmética…”.
Admitió desconocer el contenido de la iniciativa y eludió comentar la reducción de cargos plurinominales (precisamente las que más convienen al PT y al Verde, y a lo que siempre han estado en contra).
“Nosotros opinaremos a partir de que llegue la iniciativa (…). Somos de veras 4T, iremos siempre en la ruta de mejorar la democracia, pero sostenemos que en este momento la discusión debería estar centrada en la unidad de todos los mexicanos. Se requiere más ese ejercicio que otro, no deberíamos estar discutiendo otra cosa más que eso”.
En su descaro, así fuera por instinto de supervivencia, enfatizó una verdad:
“Hoy tenemos en nuestras manos los tres Poderes de la Unión, y eso nos permitirá consolidar la transformación sin obstáculos de los conservadores”.
Tal cual.
Con el estómago a reventar, el obradorato quiere de postre controlar las elecciones.
Si ya se comió los tres Poderes, coincido con Sandoval, ¿cuál es la pinche necesidad de una reforma que no busca “perfeccionar” nada sino dinamitar instituciones que por décadas contuvieron el autoritarismo?
No quiere un sistema electoral funcional, sino un sistema electoral sumiso.
La única explicación para seguir devorando instituciones es, más que ejercer todo el poder, jamás perderlo…