M+.- 1. La presidenta Sheinbaum reactivó el pleito con el gobierno de Chihuahua por la presencia de agentes de la CIA en el aseguramiento de los más grandes narcolaboratorios que han sido descubiertos.
2. El fiscal del estado renunció.
3. Y la investigación especial que ordenó Maru Campos adelantó que los cuatro estadunidenses adscritos a su embajada y que acompañaron a los policías ministeriales a la sierra sólo atestiguaron, pero no participaron en el operativo.
Gran imprudencia la de Maru Campos al mostrar fragilidad y acusar culpa, a pesar de tener capacidad para resistir las presiones (se sabe bien que en otros estados, como Nuevo León o Baja California, las fiscalías acuerdan operaciones fronterizas con las agencias gringas).
Pudo inclusive solicitar a la CIA explicar lo que ha estado haciendo para combatir organizaciones criminales en México por ser un asunto de seguridad binacional.
Ahora, ¿el gobierno de Sheinbaum va a promover un juicio político o a sancionar de alguna manera a los dos agentes extranjeros que tuvieron la suerte de no ir con sus paisanos en el vehículo que se desbarrancó?
En el contexto de la revisión del tratado comercial con Estados Unidos, todo parece una llamarada de petate con miras a las elecciones del año próximo.
“Esperemos que sea un caso de excepción”, dijo Sheinbaum en su mañanera, porque “este es un asunto de defensa del estado de derecho y la soberanía. No se puede hablar del estado de derecho para unas cosas y para otras no”.
La invocación de esos principios, sin embargo, no ha sido igual en otros casos de evidente participación de agentes extranjeros en operativos conjuntos con autoridades mexicanas.
Está fresco el bochornoso ejemplo de la detención, el 23 de enero, del narcotraficante canadiense y ex atleta olímpico Ryan Wedding ––entonces uno de los diez fugitivos más buscados por EU––, coincidentemente con la presencia en México del director del FBI, Kashyap Patel.
La captura fue resultado de un operativo secreto del FBI en territorio mexicano, pero la Presidenta, el secretario federal de Seguridad y la Fiscalía General de la República desmintieron la versión, asegurando que el delincuente “se entregó voluntariamente” en la embajada estadunidense.
Y en abono de tal mentira, se difundió la fotografía de Wedding ante el edificio, desocupado, de la avenida Reforma, no ante la nueva sede que la misión ocupa ya en la colonia Irrigación.
Patel aseguró que la detención fue resultado de la “colaboración” entre agencias, pero Pam Bondi (entonces todavía fiscal general de EU) afirmó que la captura “se dio bajo mi dirección y el liderazgo de ley y orden del presidente Trump”.
Como ahora contra el gobierno chihuahuense, la polémica se centró en la soberanía nacional.
Sheinbaum enfatiza que “no somos menos que Estados Unidos y ellos no son más”.
Ajá.
Pero la soberanía nacional en las entregas de hidrocarburos a la dictadura castrista no sirvió cuando se acató la conminación de Trump para suspender los envíos…