La mediación de EU para traer a Farías

Ciudad de México /
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M+ Cuando la justicia argentina estaba por decidir si procedía la extradición del excontraalmirante Fernando Farías Laguna (con audiencia programada para mañana), México tomó el atajo de un acuerdo trinacional inconfesable.

Se desistió del reclamo por intuir que la petición legal no se sostendría en los tribunales y por la antipatía mutua con el ultraderechoso Javier Milei.

¿Para qué someter el expediente al escrutinio de un juez extranjero pudiendo resolver el asunto por la vía política?

Aunque niega la captura provisional de Rubén Rocha Moya y los demás solicitados por el Departamento de Justicia, México le pidió a Estados Unidos el favor de mediar con el argentino, porque la acusación no es tan sólida como se cacarea.

Según el defensor de Farías en ese país, Félix Helou, EU intervino para acelerar la expulsión y entrega del excontraalmirante y, al igual que la esposa, informa que oficiales de “agencias” como el FBI se reunieron con Farías poco antes de la expulsión y dijo que el encuentro fue sin la presencia del equipo legal del acusado ni de autoridades mexicanas o argentinas.

El encuentro, pues, no pudo centrarse en cuestiones jurídicas, sino políticas, y más pronto que tarde se sabrá qué fue lo platicado y acordado.

Por lo que toca al gobierno mexicano, lo que quiso fue lograr un resultado “práctico” en vez de procurar justicia, ya que una cosa es perseguir delitos y otra maniobrar por vías jurídicas, diplomáticas y policiacas para conseguir un desenlace políticamente conveniente.

A la presidenta Claudia Sheinbaum le urgía cambiar los principales temas del quehacer periodístico.

Andrés Manuel López Beltrán estaba en el centro de la discusión por su presunta relación con el huachicol fiscal dentro del expediente de los hermanos Farías Laguna, los hermanos que ya habían sido exhibidos como los principales “cabecillas” de un colosal entramado criminal.

En eso se estaba cuando Rocha Moya dio sabadazo en viernes reasumiendo la gubernatura sinaloense, que también intempestivamente fue obligado a abandonar.

A la pregunta de si el sainete (abrupto y provocador) de su correligionario implica una “ruptura política”, la presidenta Sheinbaum prefirió no responder y sólo comentó que la conducta de Rocha le pareció “impertinente”.

La entrega de Farías a México fue la ocasión perfecta para sacar de los reflectores al hijo incómodo de López Obrador  y a otros morenistas que han sido señalados y acusados por sus probables vínculos con el narcotráfico y el contrabando de combustibles.

El caso es que la justicia puede ser pública cuando conviene, confidencial cuando estorba y diplomática cuando el expediente judicial amenaza con complicarse.

Los procedimientos legales, las audiencias, la ley, pueden irse a la basura cuando urge cambiar los principales temas de la conversación social para salvar a un vástago de padre prominente.

De los acuerdos vergonzantes México-EU-Argentina nada se sabe, nadie ha querido decirlo… todavía.


  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
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