Le ganó Sheinbaum a López Obrador

Ciudad de México /
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M+ Requerido por el Departamento de Justicia estadunidense bajo acusaciones que implican narcoterrorismo y sin la menor pizca de fuerza política propia, Rubén Rocha Moya no habría osado intentar volver al cargo de gobernador sin el respaldo (si no es que azuzamiento) de quien, en mancuerna con el cártel de Sinaloa, lo impuso en ese puesto: Andrés Manuel López Obrador.

Hasta el viernes AMLO se creía más poderoso que la presidenta Sheinbaum, pero las 34 horas que duró su demencial maniobra fueron suficientes para que la mandataria ganara las “vencidas” que el ex quiso jugarle utilizando a Rocha como pendejillo de Indias.

No sólo el partido fundado por el ex, sino los gobernadores y las mayorías legislativas del oficialismo que dejó López Obrador optaron, sin embargo, por someterse a la Presidenta, y el estulto Rocha, simplemente, reculó.

Sheinbaum logró sortear con éxito el mayor problema de autoridad y gobernabilidad que ha enfrentado en casi dos años de gestión presidencial.

 “El poder sin principios se vuelve arrogancia”, recordó en redes, y sin mencionar a Rocha, les recordó a éste y a su titiritero que ningún interés particular está por encima del bienestar de la Nación.

La memoria importa: en 2021, Rocha había perdido la encuesta de preselección de candidatos morenistas a la gubernatura estatal, pero tuvo el descaro de contar en público, el pasado noviembre de 2025 y en el marco de la Feria Internacional del Libro de Culiacán, que López Obrador lo impuso en las elecciones para convertirlo en gobernador.

Al peor de los presidentes que ha padecido México le sobran motivos para intentar demostrar que tiene mayor poder político que su sucesora y carga la contrariedad de que su sucesora puso fin a los “abrazos, no balazos” y no ha podido sofocar los escándalos de la corrupción que prohijó su destructivo paso por la Presidencia, en los que está implicado su retoño Andrés Manuel López Beltrán.

Tan insolente, insensata y prepotente es la descocada carta que el hijo incómodo envió a Trump lloriqueando por la cancelación de su visa, como insolente, insensata y prepotente fue la descocada reasunción de Rocha a la gubernatura.

Ambos episodios tienen el sello de la madriguera de Palenque.

Y mientras el gobierno de Sheinbaum se resiste a ejecutar la captura provisional de la Banda de los Diez que lidera Rocha, el de Trump le acababa de hacer “el paro” de mediar ante la administración del ultraderechista Milei para que se enviara a México al excontralmirante Fernando Farías Laguna, a quien se le achaca encabezar la más grande red de “huachicol fiscal” de la historia.

Hasta el sábado de la nueva solicitud de licencia para dejar la fugaz gubernatura, la paradoja era formidable: EU ayudando a México respecto de un prominente fugitivo, y el de Sheinbaum ––en realidad López Obrador–– pagándole tanto incumpliendo el Tratado de Extradición como volviendo a empoderar (con todo y fuero) a Rocha Moya que se delató como un triste mequetrefe… 


  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
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