Los discriminados del Grito

Ciudad de México /
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M+.- El ritual de la noche del Grito dio un giro inédito este 15 de septiembre con la conducción oficial a cargo de representantes de las comunidades indígena, afromexicana y migrante:

––La afrodescendiente, abogada y coordinadora de Canal 11 nacida en Ciudad de México Yocelyn Morales Pliego.

––El mixteco licenciado en mercadotecnia Bulmaro Juárez Hernández, de San Lucas Camotlán, Oaxaca, presentador de la sección “Suave patria” en la mañanera de los viernes.

––Y desde Los Ángeles, California, la periodista Tsi-tsi-ki Félix, de Zacapu, Michoacán (que a los 15 años partió hacia Estados Unidos con su madre y sus hermanas).

El propósito de la narrativa fue resignificar la gesta independentista poniendo al centro de la atención algo así como la resistencia histórica y la preservación de las lenguas y tradiciones autóctonas.

La ejecución del mensaje, sin embargo, expuso marcadas contradicciones en un país donde se reconocen legalmente 68 lenguas y culturas indígenas con sus respectivas variantes dialectales.

Por lo mismo, la transmisión desde Palacio en mixteco resultó parcial y discriminatorio, pues la pluralidad nacional no puede reducirse a un gesto simbólico que dejó fuera a la inmensa mayoría mestiza de los mexicanos y a la totalidad de los paisanos de ascendencia siriolibanesa, china, italiana, griega, hebrea, estadunidense o japonesa (por citar algunos de los excluidos).

La necia tendencia por prehispanizar la cultura mexicana propicia un debate complejo sobre los límites de poder del gobierno.

Si bien existe una deuda innegable con los pueblos mal llamados “originarios” (la humanidad proviene de África y el resto del mundo fue ocupado o invadido), que justifica políticas de reivindicación y visibilización, priorizar una narrativa prehispánica como único eje legítimo de la mexicanidad termina excluyendo a vastos sectores de la sociedad, para empezar entre 90 y 100 millones de sangre hispano-indígena.

Aquí algunas cifras:

La población indígena en México es de aproximadamente 23.2 millones de personas; la maya suma casi cuatro millones y la mixteca (cuarta en cantidad y en cuya lengua saluda el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Hugo Aguilar, aunque no lo entiendan coras, huicholes, tzeltales, ñañúes o kikapúes), poco más de 720 mil.

Mexicanos todos, como también alrededor de 400 mil descendientes de chinos, entre medio millón y 850 mil mexico-italianos, 80 mil mexico-japoneses o aproximadamente 60 mil mexico-judíos.

Con la exaltación selectiva de un solo componente del remoto pasado precortesiano se corre el riesgo de sustituir viejas exclusiones por otras nuevas.

La unidad cultural de una nación diversa no se logra borrando las distintas corrientes que la han modelado a través de los siglos, sino reconociendo lo que finalmente es el mestizaje y la rica pluralidad de ascendencias como un espacio de encuentro común, donde ninguna comunidad quede al margen del concepto patria…


  • Carlos Marín
  • cmarin@milenio.com
  • Periodista con 55 años de trayectoria, autor del libro Manual de periodismo, escribe de lunes a viernes su columna "El asalto a la razón" y conduce el programa del mismo nombre en Milenio Televisión
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