En vísperas del domingo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, los feminicidios de Kimberly Joselin Ramos Beltrán y Karol Toledo Gómez, ambas de 18 años y estudiantes de la Universidad Autónoma de Morelos, anticipan que las marchas conmemorativas de la lucha mundial por la igualdad de género y la erradicación de la violencia machista tendrán un especial ingrediente de multitudinaria indignación.
No siendo una celebración festiva, sino una fecha de reflexión, memoria y protesta, las manifestaciones que habrá en ciudades de todo el país han de tener a las corporaciones locales y federales explicablemente alertas, tanto por las marchas en sí como porque ya es tradición que se cuelen piquetes del delincuencial “bloque negro”, nadie de cuyos integrantes ha sido detenido ni siquiera en los momentos en que rocían de gasolina y prenden fuego a policías ni cuando están vandalizando comercios, inmuebles y mobiliario urbano.
Este 2 de marzo fue hallado el cuerpo de Kimberly, quien cursaba el segundo semestre de Contaduría y había desaparecido el 20 de febrero. También el lunes fue reportada la desaparición de Karol, que estudiaba derecho y ayer jueves fue encontrada sin vida.
Los dos feminicidios motivaron el aumento de la protesta estudiantil en Morelos y la exigencia de que las autoridades no solo castiguen a los responsables, sino que garanticen la seguridad de la comunidad universitaria.
Estos asesinatos ocurrieron casi simultáneamente que el feminicidio en Mazatlán, el 27 de febrero, de la madre buscadora Rubí Patricia Gómez Tagle, cuyo hijo Édgar Daniel había desaparecido la semana anterior.
Del asesinato de Karen las autoridades culpan al conductor de una motocicleta que ofrecía servicio de transporte por aplicación, del homicidio de Kimberly a un estudiante dizque “cercano” a la víctima, y de la muerte de Rubí Patricia a un sicario de la delincuencia organizada.
Los tres homicidios se incorporan al mundo de las estadísticas y los promedios.
De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en enero pasado se reportaron 54 feminicidios en todo México, de los cuales casi 40 por ciento se concentran en Sinaloa, con ocho; Ciudad de México, con cinco; Estado de México, cuatro, y Tamaulipas lo mismo. En Chiapas, Durango, Jalisco, Morelos, Nuevo León y Veracruz, tres en cada uno; en Chihuahua, Puebla, Querétaro y Sonora, dos, y uno en Coahuila, Guerrero, Guanajuato, Michoacán, Oaxaca, Nayarit y San Luis Potosí.
El mismo reporte dice que 43 de las víctimas son mujeres mayores de 18 años.
De lo que no tengo la menor idea es de cuántos otros delitos de género que no llegan al asesinato habría que sumar con la violencia intrafamiliar, las violaciones, el acoso, los manoseos, la trata y los que se cometen al amparo de los “usos y costumbres” de las comunidades en que las niñas son materia de trueque a cambio de gallinas y cochinos…