El asalto a la razón

‘¿Quién te lo dijo, che che…?’

Carlos Marín

Casi todas las palabras en este texto son de Adela Micha: se escuchan en un video (YouTube) de hace diez días, donde aprendí lo que tienen en común los países que mejor han respondido a la pandemia: son liderados por mujeres que han mostrado al mundo cómo “gestionar mejor, con una forma innovadora, alternativa y eficiente de ejercer el poder”.

La canciller Angela Merkel, con su manejo de la crisis, “ha dado cátedra de liderazgo”: en la fase más temprana del brote alertó sobre la gravedad del asunto y la necesidad de tomarlo en serio. Las pruebas comenzaron desde el minuto uno y aplicó un plan que puso a Alemania con números muy por debajo de sus vecinos europeos.

Tsai Ing-wen, presidenta de Taiwán, se aplicó de inmediato y en enero, a la primera señal de la nueva enfermedad, sin recurrir a los bloqueos, ordenó 124 medidas de contención, mantuvo la epidemia bajo control y registró solo seis muertes (hoy envía diez millones de mascarillas a EU y Europa). Expertos dicen que la suya ha sido la mejor estrategia.

En Nueva Zelanda, la premier Jasinda Ardern empezó cuando apenas se tenían seis casos: puso a su país en máxima alerta, prohibió la entrada de extranjeros y allá únicamente se perdieron cuatro vidas. De pilón, la señora encabezó una medida solidaria: ella y su gabinete se recortaron 20 por ciento sus salarios durante seis meses.

Mientras en casi todos los países es limitado el número de pruebas, en la Islandia de la primera ministra Katrín Jakobsdóttir se ofrecen gratis a toda la población. Proporcionalmente, se han examinado cinco veces a más personas que en Corea del Sur y se mantiene un detallado seguimiento de los casos detectados. Y no han cerrado escuelas, comercios ni fábricas.

Sanna Marin (habemos marines hasta en Afganistán), primera ministra de Finlandia, enfrentó la pandemia como la milenial que es y utilizó a los influencers para promover medidas de higiene y aislamiento, además de evitar las fake news (fórmula efectiva de difundir el mensaje).

La premier de Noruega, Erna Solberg, usó la televisión para hablar con los niños en un encuentro donde no se permitieron adultos. Respondió todas las preguntas, explicó lo que sucedía y por qué estaba bien tener miedo. “Originalidad, calidez e innovación fueron la respuesta”.

Considerada la excepción europea del covid-19, en Dinamarca la primera ministra, Helle Thorning-Schmidt, reaccionó pronto cerrando las fronteras antes que sus vecinos. También respondió a las dudas infantiles y, primero que los demás de la UE, abrió las guarderías y los colegios.

“Mientras que ellas han actuado desde un universo alternativo comunicando con calidez, con empatía, con intuición lógica y sentido común, los hombres han politizado la crisis para empujar sus intereses políticos. Las mujeres, simplemente, han puesto manos a la obra. Y es que Indira Gandhi lo supo decir muy bien: la fuerza no proviene de la capacidad física, sino de la voluntad indomable…”, remata la canija y entrañable Adela.

cmarin@milenio.com

OPINIONES MÁS VISTAS