M+.- A tres días de su lamentable comentario sobre un reportaje de Enrique Acevedo y la amenaza de muerte del senador morenista Luis Fernando Salazar, la presidenta Claudia Sheinbaum rectificó.
Sin que nadie se lo preguntara, el viernes remató así su mañanera:
“Perdón, ayer no lo dije y quiero mencionarlo antes de que acabe la semana: No estoy de acuerdo en la forma en que se expresó el senador de Morena del periodista Enrique Acevedo. No es correcto. Mi solidaridad. Ayer hablé del tema pero no mencioné ello y es muy prudente e importante hacerlo, porque la manera en que se utilizó la red social y las frases que dijo son condenables y no deben pasarse por alto…”.
Desde el mediodía del martes, el execrable sujeto había subido a internet:
“Qué locura, qué vergüenza, la exhibición del chayote plus al máximo @Enrique Acevedo, vamos a ir tras de ti por vulgar mentiroso, eres un corriente, vergüenza te debería de dar”.
La insidia cuatrotera era que el reportaje de Acevedo sobre presuntos arreglos de una senadora morenista para obtener mejor trato por eventuales sanciones fue inventado, lo que sería en extremo grave porque el periodista es mexico-estadunidense y falsear un documento del Departamento de Justicia le podría acarrear consecuencias inclusive penales.
El jueves, al responder lambiscones planteamientos de “periodistas” moléculas, la mandataria ignoró el amago.
Sobre la premisa de que “no se puede premiar a la mentira”, uno de los “reporteros” patito ejemplificó con periodistas y medios que son calumniados en el presidencial detector de mentiras, y se arrastró así:
“Ahora estamos también con el debate sobre Televisa con una supuesta investigación contra una aspirante a la Coordinación de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Baja California, la senadora con licencia Julieta Ramírez, publicando un documento a todas luces sospechoso (…). Cuando se habla abiertamente de mentiras, ¿no debería de haber una sanción, un acto por parte del gobierno para ponerle un freno a las mentiras? Hay medios en México que abiertamente están mintiendo contra usted, contra el expresidente, que buscan enlodar el Movimiento de la Transformación…”.
La Presidenta consintió:
“Es relevante lo que dices (…). Debe haber responsabilidad de los medios. Vi el reportaje y, en efecto, el documento no trae firmas (…), hay que ser responsables en la información. Tiene que haber responsabilidad en quien informa y las fuentes que da…”.
Acevedo nunca dijo que el documento de marras estuviese firmado, pero sí que su veracidad le fue confirmada por fuentes (que no está obligado a revelar).
Lo mejor es que la amenaza del senador morenista pesó más que el intento de aleccionar en ética periodística y la Presidenta, qué bueno, definió las escritas por su correligionario: “Son palabras condenables que no deben pasarse por alto”.
Sobre todo, cabe añadir, cuando la misma Sheinbaum había llamado a poner fin a los mensajes de odio que tanto caracterizaron el rabioso discurso de su predecesor…