M+ Con el de Zacatecas el domingo, una veintena de atentados con coches bomba se han cometido en el país.
Los dos primeros ocurrieron en 1994, uno en Plaza Universidad en los días inmediatos al levantamiento zapatista y el otro en Guadalajara, que fue atribuido a la banda de los hermanos Arellano Félix.
El bombazo de antenoche sucedió frente a la Comandancia de Seguridad Pública de Ojocaliente cuando iniciaba la Feria Regional de la Tuna y de la Uva, provocando heridas a once personas (incluida una mujer policía municipal), el incendio de dos comercios y destrozos a inmuebles en cinco manzanas, daños a once vehículos particulares y a dos patrullas.
La municipalidad postergó el arranque del nuevo ciclo escolar, cerró sus oficinas como medida preventiva y sólo dejó activas las operativas de emergencias.
El explosivo fue colocado en un automóvil con reporte de robo con violencia perpetrado en Jalisco el pasado abril. El presidente municipal, Juan Manuel Zambrano, informó que la coronación de la Reina de la Feria 2026 también sería cancelada porque “hemos decidido salvaguardar la integridad física y la seguridad de cada uno de los habitantes y visitantes de nuestro municipio”. Informó que se reforzaron las medidas de atención a personas y familias vulnerables con necesidades de asistencia inmediata y que para esto fueron habilitadas las instalaciones del DIF Municipal y Protección Civil.
Por la mañana, Cristian Paul Camacho, fiscal de Zacatecas, dijo tener identificadas a 10 personas heridas, entre estas dos de gravedad y dos policías. Adelantó que la hipótesis del CJNG se basa en su ostensible presencia en la región y agresiones recientes contra efectivos de seguridad pública. El atentado, añadió, puede estar relacionado con un ataque del sábado en los límites de Zacatecas y Aguascalientes, donde policías fueron agredidos mediante otro artefacto explosivo, y que por esto fue detenido un joven de 18 años que manifestó pertenecer a esa organización.
Las autoridades investigan el material utilizado, quién está detrás del atentado y la probable autoría intelectual.
El acontecimiento propicia resolver el debate de si al menos algunas organizaciones delincuenciales deben ser definidas como “terroristas”, no sólo por los coches bomba sino por los acribillamientos de fachadas en centenares de localidades, los frecuentes bombardeos con drones, el minado de caminos y los descuartizamientos de decenas de millares de víctimas.
La discusión es ociosa: todo lo que aterra es un acto terrorista.
Excepto los granadazos durante la Noche del Grito en Morelia, ocurrido en 2008, ningún atentado con coches bomba ha sido catalogado por los gobiernos en turno como “terrorismo” porque “sus perpetradores no persiguen fines políticos”.
Sin embargo, con la innegable penetración del narco en gobiernos de los tres niveles, ya va siendo tarde para que se asuma: los atentados con explosivos y todos los procedimientos que aterran a la población son actos terroristas…